17/2/12

El gorilato está alborotado.



Es justo en tiempos como los que se están viviendo cuando micomandantepresidente se pone más peligroso. Tiene una derrota electoral cantada, sin entrar en eso que llaman triunfalismo, entre pecho y espalda y las cosas parecen complicarse de aquí a octubre. No complicarse. Se le están poniendo fea, realmente feas.


Los 3 millones de votos que le metió la oposición a su castrocomunismo deberían poner en el congelador cualquier intento de cubanizar más al país antes de entregar el poder. Eso en condiciones normales y sin tanto mafioso detrás del poder. Pues, es la verdad, aquí no se trata solamente de los intereses de Chávez, su familia y el clan golpista que ya es bastante decir. Se trata de varias mafias pululando alrededor del chavismo que por nada del mundo dejarán que las cosas pasen fácilmente.


La mafia cubana, los hermanitos Castro, es una de las más sanguinarias. Chávez los está salvando de una caída por quiebra general de un país, cosa que ha debido ocurrir hace mucho tiempo. Pero, los cubanos, los jefes cubanos, son como los sietecueros, se pegan y chupan mientras encuentren. Lo han hecho con muchos países comenzando por la fracasada Unión Soviética hasta conseguir al venado criollo y su nostalgia comunista. Esa mafia es difícil de sacar, pero, como es sabido, también sin cobardes. El 11 de abril famoso faltaban aviones para que la cubanamentazón que ya estaba aquí huyera más sucia que palo de gallinero. Volvió el venado, volvieron los sietecueros. Los cubanos de Castro son expertos en mantener gobiernos en el poder, como el de Fidel y Raúl. Y eso es lo que hacen con Chávez.


La mafia del narcotráfico, la mafia del contrabando de combustibles y comida, las mafias que se alimentan de los negociados internacionales especialmente con la compra de armas. Las mafias de malandros internas que se disfrazan de socialistas para secuestran y matar. Y, para completar la cosa, en Venezuela existe un gobierno que deja hacer y gustosamente deja trabajar. La única condición es que los miembros de todas estas mafias, que igualmente forman parte del gobierno, trabajen y luchen, de ser necesario, para mantener al pitcher en el poder. Eso va cueste lo que cueste. Muertos, cárcel y represión. No importa.


Y eso lo estamos viendo. Chávez, por muchas razones conocidas, está en caída libre. Las encuestadoras podrán decir lo que quieran, eso es simplemente parte de la estrategia de las mafias porque plata tienen y mucha. El domingo pasado, si algún sector quedó mal, fue este de los brujos matemáticos metidos analistas de la salud y popularidad del régimen. Estas mafias metidas a gobernantes son capaces de todo. Al decir todo, es todo.


Con el contador en retroceso y el sol a la espalda, el chavismo es tipo mono con hojilla. No le interesan elecciones, pues es allí donde lo van a descabezar. Van a elecciones si están seguros de ganar, como ocurrió cuando el revocatorio presidencial. En esta oportunidad buscarán pelito, usarán la justicia, pondrán a algunos presos, matarán como ya lo están haciendo, lanzarán allanamientos, insultarán, correrán rumores. Provocarán, pues.


El truco es viejo. Las elecciones son la salida. El gorilato está alborotado. Mosca, pues.

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