Por: Juan Paredes Castro
Mientras Nadine Heredia, esposa de Ollanta Humala, busca la manera de explicar sus sospechosos ingresos en dólares, hay una pregunta que pocos se hacen y en cuya respuesta podría estar la madre del cordero que muchos quieren encontrar.
¿Por qué Humala y el Partido Nacionalista mantienen un vínculo político fuerte con el gobierno de Hugo Chávez si fue precisamente el rechazo peruano a ese vínculo uno de los factores de su derrota en las elecciones presidenciales del 2006?
El más elemental análisis de los resultados de su campaña proselitista anterior y de las propias elecciones tenían que haberle hecho ver a Humala las drásticas desventajas del síndrome Chávez y la posibilidad de estudiar mejores alternativas en el plano de las alianzas políticas.
La ecuación que más calza en la realidad es que Humala no ha querido perder soga y cabra, pues su distanciamiento político de Chávez arrastraría la consiguiente suspensión de los fondos que se presume canaliza el Gobierno Venezolano hacia la nueva candidatura presidencial del líder nacionalista.
Si la elección de Humala ha sido no perder el apoyo económico venezolano, aunque nuevamente resulte perniciosa la vinculación política con Chávez, esta opción de doble filo podría llegar a ser suicida: no solo transitando el camino hacia una nueva derrota electoral sino exponiéndose a tener que cargar con las cuentas de un dinero cuyo color y olor no es el más decente.
Humala enfrenta pues la disyuntiva de seguir amarrado a Chávez con todo el desgaste político y las explicaciones económicas que ello encarna o más temprano que tarde se desembaraza de la soga y la cabra y opta por librar al Partido Nacionalista de un estrepitoso proceso de derrumbe, como el que parecen anunciar las cuentas bancarias nada claras de Nadine Heredia.
Volvemos aquí a la pregunta del titular: ¿Cuán rentable es Hugo Chávez para Humala? En términos políticos o de afinidad ideológica, no hay nada que rescatar.
En términos económicos, quizás mucho que aprovechar. Con lo que emerge una nueva figura: la de un Humala que ya no le importaría ganar la presidencia sino mantener una candidatura por conveniencias puramente monetarias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario