7/11/09

De Billo's a Chávez video de Caracas

Qué tristeza sentiría Billo al ver a su Caracas sumida en odio y desidia
Qué época, qué nostalgia, qué pena. Amén de no disfrutar a plenitud la orquesta fundada por Luis María Frómeta Pereira (1938, añitos después de nacer papá), el sólo

hecho de haber PATINADO algunas de sus piezas, lo vale todo. Billo no fue sólo la representación de una era sana y variopinta. Fue la expresión de un estilo de vida que sugería decencia, confianza y, sobre todo, amor por esta tierra. Así: ¿quién no amó a Billo Frómeta?

Boleros cómo "Ven" o "Noche de mar" de la voz de Rafa Galindo (1921); guarachas como "Cosa linda" "María Cristina" o "Apretaíto", que le valieron el apodo del "CICLÓN ANTILLANO" a Manolo Monterrey (1914-97), y porros de la garganta de Cheo García (1926-94): "No hay quien le gane, al Magallanes" (que no comprendía, porque soy del Caracas), "Vaca vieja" o "Ariel", todos al son de esa fabulosa agrupación que bautizaron BILLO'S HAPPY BOYS, dejaron un aroma de gentilicio, propia de una sociedad ausente de tirrias y maldades. Era un pueblo de gozo y esperanza. Melodías cargadas de sentir caraqueño, de sabor mulato y mestizo, paridas de esa mezcla maravillosa de guaguancó, merengue, YAMBÚ Y COLUMBIA, cuyo erotismo encarnaba un garbo y elegancia, que le daba al vacunao el swing de rigor -de pelvis y cintura- para conquistar la mujer amada.

Si a alguien quiso Billo, fue a Caracas. No en vano fue el cronista musical de la ciudad, siendo alegóricas sus canciones: "Caracas siempre Caracas" y "Canto a Caracas". El 27 de abril de 1988, un día antes de celebrar sus 50 años de vida artística en el Teresa Carreño (otrora recinto de nobles espectáculos), Billo sufre un derra- me cerebral (que no superó), por la emoción de interpretar una canción recién editada, llamada: "UN CUBANO EN CARACAS".

Hoy quise dedicarle estas líneas a un ilustre venezolano sinónimo de bondad. Porque hombres como Billo son el retrato de una Venezuela digna, feliz y fulgurante que debemos rescatar. Su dulce recuerdo contrasta con ritmos RUFIANESCOS como el reguetón, que sirve de comparsa a lo grotesco, a lo que viste carmesí. Qué tristeza sentiría Billo al ver a su Caracas sumida en odio y desidia por lo que no dudaría hubiese sido su última palabra, poner "UNA ORACIÓN SOBRE SU TUMBA / EL ÚLTIMO COMPÁS DEL ALMA LLANERA". Cómo Usted lo predijo maestro: "EL TIEMPO SERÁ TESTIGO&".

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