
Los vuelos clandestinos entre Venezuela y el oeste de África utilizan pistas protegidas por los terroristas
Una nueva conexión entre droga y terrorismo ha situado al grupo terrorista Al Qaida y a la guerrilla de izquierda Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el mismo mapa, uno transatlántico. Un informe entregado al departamento de Seguridad estadounidense a comienzos de 2008 advirtió de un incremento en el numero de vuelos clandestinos que salen de los Andes, donde se produce la cocaína, y tras cruzar el océano Atlántico aterrizan en algunos de los inestables países de África Occidental. Dicho texto, al que ha tenido acceso Reuters, ha sido ignorado, lo cual ha llevado a oficiales de seguridad de distintos países a considerar el problema una «amenaza a la seguridad global».
El procedimiento que el contrabando internacional sigue es sencillo: los aviones se llenan de toneladas de cocaína y salen rumbo hacia África volando a la misma altura que un avión comercial; el aterrizaje se produce en una pasarela improvisada que se utiliza de pista clandestina donde parece ser que la facción terrorista Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) coge la droga, a cambio de una alta suma de dinero, y facilita el paso de la mercancía, a través del desierto del Sahara, con destino a Europa.
Los narcotraficantes han establecido esta nueva ruta, sin ser descubiertos en ello, hacia países como Guinea Bissau, Mauritania, Sierra Leona o Mali. La flota en poder de los narcotraficantes, y que utilizan en este tipo de vuelos, está compuesta por aeronaves Gulfstream II y ejecutivas e incluso numerosos Boeing 727.
Aunque el oficial norteamericano que escribió el informe aseguró que la conexión con Al Qaida no era clara en el momento de escribirlo, se mostró sorprendido de que hubiera recibido tan poca atención. Los oficiales han descubierto hasta diez aparatos cubriendo esta ruta desde 2006, pero aseguran que el número que en realidad habrá realizado el trayecto, probablemente, un número bastante mayor.
Una nueva conexión entre droga y terrorismo ha situado al grupo terrorista Al Qaida y a la guerrilla de izquierda Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el mismo mapa, uno transatlántico. Un informe entregado al departamento de Seguridad estadounidense a comienzos de 2008 advirtió de un incremento en el numero de vuelos clandestinos que salen de los Andes, donde se produce la cocaína, y tras cruzar el océano Atlántico aterrizan en algunos de los inestables países de África Occidental. Dicho texto, al que ha tenido acceso Reuters, ha sido ignorado, lo cual ha llevado a oficiales de seguridad de distintos países a considerar el problema una «amenaza a la seguridad global».
El procedimiento que el contrabando internacional sigue es sencillo: los aviones se llenan de toneladas de cocaína y salen rumbo hacia África volando a la misma altura que un avión comercial; el aterrizaje se produce en una pasarela improvisada que se utiliza de pista clandestina donde parece ser que la facción terrorista Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) coge la droga, a cambio de una alta suma de dinero, y facilita el paso de la mercancía, a través del desierto del Sahara, con destino a Europa.
Los narcotraficantes han establecido esta nueva ruta, sin ser descubiertos en ello, hacia países como Guinea Bissau, Mauritania, Sierra Leona o Mali. La flota en poder de los narcotraficantes, y que utilizan en este tipo de vuelos, está compuesta por aeronaves Gulfstream II y ejecutivas e incluso numerosos Boeing 727.
Aunque el oficial norteamericano que escribió el informe aseguró que la conexión con Al Qaida no era clara en el momento de escribirlo, se mostró sorprendido de que hubiera recibido tan poca atención. Los oficiales han descubierto hasta diez aparatos cubriendo esta ruta desde 2006, pero aseguran que el número que en realidad habrá realizado el trayecto, probablemente, un número bastante mayor.

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