
Mirada al espectro político
Los No Alineados
No se pueden llamar indecisos, tampoco indiferentes, ni ciudadanos que le dan la espalda a los problemas de Venezuela porque no son sus propios problemas. Por el contrario, quizás sea el sector de la población que padece más, que se siente menos representado, verosímilmente con un sentimiento de
desamparo, y que por tanto observa con mayor reserva el desarrollo de la
política. Un inmenso sector, por otra parte, que tiene en sus manos el fiel
de la balanza, y que en las campañas electorales son cortejados no pocas
veces con insinceridad.
Ser cauto es una condición absolutamente respetable. Si se es cauto en la
vida cotidiana, en los negocios o en los compromisos, ser cauto en política
es perfectamente válido, y más en épocas turbulentas, signadas por los
antagonismos y las polarizaciones.
Digamos que es un signo de equilibrio, de ponderación. Puede ser una manera
de comportarse que amerita comprensión como cualquiera otra.
No están alineados en la política, porque no les gusta o no sienten la
tentación política. Ha sucedido y sucede en Venezuela como en todas las
sociedades democráticas. A ese gran sector pertenecen los que se abstienen
en los procesos electorales y prefieren no votar. Los que no tienen
posiciones juradas e intransigentes. Los que confían en las decisiones de
los demás y se disponen a aceptar lo que el destino les depare. Puede haber
en esto un cierto fatalismo. O, simplemente, no han tomado conciencia de lo
que significa el valor de su aporte en las grandes decisiones.
No se trata de un fenómeno inmodificable. La cautela o el apoliticismo no
significan, reiteramos, indiferencia. Como se afirma en Siete Días se trata,
además, de un universo heterogéneo. Es lógico que sean diversos y que entre
ellos se den los abstencionistas crónicos o los escépticos. Pero en última
instancia, son como una gran reserva nacional, como los árbitros que en el
momento preciso concurren y deciden situaciones. Desde hace algunos años se
les ha llamado Ni Ni en las encuestas. No están con el Gobierno, pero pueden
ser críticos del Gobierno. Tampoco están con la oposición. Muchos quisieran
ver una oposición diferente.
Reiteramos que estos ciudadanos no son indiferentes, las propias encuestas
muestran que alrededor de 75% de los No Alineados está dispuesto a
participar en las elecciones de septiembre para elegir a los diputados a la
Asamblea Nacional. Por eso decimos que en ellos está el fiel de la balanza.
A medida que los problemas sociales, el alto costo de la vida, la
inseguridad, las dificultades económicas, la inflación, afectan a la
población de manera drástica; frente a crisis como las del agua y de la
electricidad, no hay indiferencia posible. Los apagones afectan
terriblemente a toda la población. Existen razones para pensar que el
universo variado y múltiple de los No Alineados se irá modificando
sustancialmente en el curso de 2010.
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