05:06 PM - 7 / Febrero / 2010
Caracas, febrero 7.- Treinta personas murieron en la ciudad Capital violentamente este fin de semana, de viernes a domingo, según fuentes extraoficiales.
Mientras, que en lo que va del mes de febrero, 76 cadáveres han sido ingresados a la medicatura.
Alexis José González les hizo un llamado público a las autoridades para que le brinden protección policial y permitan que “pueda velar a mi hijo en mi casa. Pasar en paz las últimas horas con el y que mis familiares puedan llegar al barrio”.
González reside en el sector La Trilla, adyacente a la avenida Panteón, parroquia Altagracia, zona centro norte de Caracas. Su hijo Anthony José (20) fue asesinado el sábado a las 3 de la madrugada en una tasca, por unos sujetos que lo sorprendieron por la espalda.
Un amigo de nombre Pedro y una joven que lo acompañaban, resultaron baleados al tratar de defenderlo. El primero está muy grave.
El móvil del crimen habría sido pasional. La esposa de González lo abandonó, dejándole a sus dos hijas, una de dos años y otra de 7 meses, para unirse a otro hombre, lo cual generó conflictos entre vecinos de dos sectores.
Los homicidas han hostigado a la familia, pasan por la puerta y amenazan con tirotear el velorio. Por eso el señor González envió un ruego desde la morgue, antes de retirar el cadáver. Teme por su vida, pero habló delante de las cámaras de televisión, porque se siente impotente y “esto es un dolor muy grande. Lo que más duele es que me quitaron a mi hijo y dejaron huérfanas a unas criaturas”.
Los responsables del crimen son José Alberto Velásquez, Luis Car Euclides Tineo, Franklin Merchán y Newman Sojo, azotes de barrio que “no dejan vivir en paz a la gente”. Ellos son de la calle 9 de Febrero y confrontan problemas con los vecinos de La Trilla.
González estudiaba en un liceo militar pero tuvo que retirarse porque era muy costoso y su padre no pudo pagar más.
Los familiares de Wilfrido Macayo (27) y Ender Johan Olivares (20) también esperaban este domingo en la morgue. Ellos fueron asesinados durante una emboscada en Gramoven, Catia, la madrugada del sábado, cuando fueron a auxiliar al agente de la PM, Omar Macayo, quien había sido asaltado.
Omar Macayo, padre del funcionario, se enteró a las cuatro de la madrugada que “les estaban cayendo a tiros”, salió en su camioneta con la que trabajaba de transportista pero no ubicó el sitio del suceso. Cuando llegó todo había pasado. Hubo dos muertos y tres heridos.
Al agente Macayo lo interceptaron cuando se dirigía a su casa, le quitaron la moto y el arma. Se comunicó con sus familiares que viven en el barrio Nuevo Horizonte y seis hombres –desarmados- en tres motos acudieron en su auxilio, pero fueron emboscados por unos 20 hombres armados con pistolas de alto calibre de las llamadas “peine p’a fuera”, con larga y sobresaliente cacerina.
Les quitaron las tres motos, todas sus pertenencias, los pegaron contra la pared y les gritaron, “van a morir todos aquí”.
Unos corrieron, tres iban heridos, pero Ender y Wilfrido cayeron al pavimento al ser alcanzados en las piernas.
-Se ensañaron con ellos. Ender recibió cuatro tiros en el pecho y uno en la cara. A mi hermano Wilfrido le desfiguraron el rostro y la cabeza, le dieron 20 tiros.
Macayo no cree que haya disminuido la inseguridad, lo palpa día a día con su camioneta de pasajeros de ruta urbana. En su barrio no entra la Policía Nacional porque el organismo tiene delimitaciones. “Hay una frontera. Solamente actúa en tres sectores de la parroquia Sucre. No entiendo, una Policía Nacional y no tiene jurisdicción en Gramoven”.
-Cuando salgo me despido de mi esposa y le digo que no sé si regresaré vivo ó muerto, y ella me responde “ve con Dios, si regresas, regresas”. Es mentira que el Gobierno cuida al pueblo, aquí lo que manda es el hampa.
En el suceso resultó herido en las piernas el policía Omar Macayo, su tío Horangel Macayo y un vecino. Ender Johan era estudiante universitario y trabajaba en un banco. Su tío Wilfrido era mensajero motorizado en una empresa, casado y padre de tres hijos de 9, 7 y 3 años.
. A José Taraima Villasmil (28) lo mataron cuando compraba un repuesto para el carro de su mamá, en un electroauto del sector Las Casitas, La Vega.
Vivía con su progenitora en el sector Las Torres de la misma parroquia y trabajaba como camionetero de la ruta San Martín-Petare.
Un amigo que lo acompañaba resultó herido. Le dispararon por la espalda, no vivía en el sector y sus familiares sospechan que lo confundieron.
Las autoridades informaron que le dispararon dos hombres desde una moto.
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