Militares contra civiles una constante en la historia venezolana
Armando L. Martínez (*)
Al finalizar el siglo XX hubo conciencia de la conveniencia de realizar balances sobre el proceso político venezolano, sobre todo, porque ciertos vientos de cambio agitaban la situación interna del país, y resultaba necesario establecer bases para la comprensión de las dificultades que se han confrontado para alcanzar la consolidación del Estado y la estabilidad que al respecto se requiere.
El golpe del 18 de octubre de 1945 fue el resultado de una alianza entre los jóvenes militares profesionales y la dirigencia de Acción Democrática. Con este acto se pretendía alcanzar un paso decisivo hacia la democratización, un objetivo que se expresó en las elecciones realizadas en 1947. Pero, el disenso entre militares y civiles abrió paso a una época de inestabilidad política que comenzó con el fin del gobierno de Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948 y se prolongó durante una década.
Así han interpretado el golpe
Para los sectores afectos al gobierno de Isaías Medina Angarita, la conspiración militar-civil de 1945 era un acto esencialmente innecesario. Se argumenta que el gobierno de turno pensaba realizar las reformas necesarias y se incorporaría un sistema electoral más amplio que los existentes. Además, el general Medina Angarita había roto con los límites del formalismo, era un demócrata por convicción y acción. Desde este punto de vista, el 18 de octubre fue un retroceso en medio del curso evolutivo del sistema político venezolano.
Para los actores políticos que participaron directamente en el golpe; especialmente los vinculados a Acción Democrática, había una necesidad de ampliar la participación política, una necesidad que no había sido comprendida por Medina y sus inmediatos asesores, puesto que con el argumento de la falta de preparación del pueblo para el ejercicio de la Democracia, habían retardado peligrosamente la realización de las reformas políticas fundamentales. Además, el gobierno no tenía propósitos claros en cuanto a la institución armada, que ya había recibido el aporte de la oficialidad formada en el exterior, pero cuyas ideas de superación no eran las dominantes en aquella coyuntura.
Los extraños acontecimientos de aquel día
Los acontecimientos del día precedente (17 de octubre) indicaban algunos presagios que no eran positivos para la coyuntura política que atravesaba Venezuela. El 18 Medina Angarita acudió a Miraflores como si se tratara de un día normal para recibir cuenta de algunos ministros. Arturo Uslar Pietri, ministro del Interior, asistió ese día y pudo comprobar el estado de nerviosismo que sacudía al presidente.
Al avanzar el día del golpe, Marcos Pérez Jiménez y Julio César Vargas fueron detenidos y enviados al cuartel Ambrosio Plaza, acusados de participar en el golpe que ya estaba en curso. Pérez Jiménez negó su participación en la intentona. Al estar en Palacio, Medina Angarita, desconociendo el alcance de la situación, daba órdenes en alta voz sin atinar a realizar medidas contundentes que rompieran el espinazo de la sublevación.
Acción Democrática estaba complicada en el golpe hasta los tuétanos. En una reunión sostenida en el centro de Caracas, Prieto, Leoni, Barrios y Betancourt habían previsto que, si el golpe no triunfaba, harían una declaración al día siguiente aclarando que el partido no tenía nada que ver con la sublevación.
Medina ese día hizo un raro movimiento: fue a su casa en Quebrada Honda a almorzar creyendo que tenía la situación controlada. Craso error. Esta decisión fue aprovechada para cerrar las puertas del Palacio. Se perdió el Cuartel San Carlos y otras posiciones. Medina inició un peregrinar por las instalaciones militares acompañado por el coronel Delfín Becerra, ministro de la Defensa, el general Juan de Dios Celis, ministro de Fomento, y el coronel Aniceto Cubillán, comandante de la Guardia Nacional. Fue un vano intento.
Al avanzar la tarde de ese día, a pesar de que el Presidente recibió apoyos en el Cuartel Urdaneta y en Villa Zoila, resultaba evidente que el gobierno estaba perdido. Luego de diversas escaramuzas, Medina decidió rendirse y entregó su arma de reglamento a Pérez Jiménez. Comenzó entonces el gobierno de la Junta de Gobierno, presidida por Betancourt que, en ese momento, contaba con 37 años de edad.
El factor Betancourt
Rómulo Betancourt procedía de la generación de 1928. Estudiantes iconoclastas que deseaban un cambio para el país: superando el atraso, el caudillismo y el analfabetismo. Influido por las ideas del comunismo se llegó a imaginar que algún día -como ocurrió en Rusia- podían asaltar el Palacio de Invierno en medio de una noche helada y neblinosa. A partir de 1938 comenzó a alejarse de la izquierda, fundando el Partido Democrático Nacional, que cristalizó en la Acción Democrática, un partido que se lanzó a la escena política "sin rencores de clases, sin banderías tumultuarias, ni hambres de represalias".
Betancourt pensaba que a principios de 1945 se asomaba cada vez más el inicio de una crisis política. Los gobiernos habían ignorado al pueblo. Entendía que el país tenía los ojos puestos en él, algo esperaban de su acción. Creía necesario aplicar su olfato político. El gobierno de Medina no se saldría con la suya imponiendo un candidato desde arriba. Era un momento positivo para Acción Democrática. Los vientos de la postguerra lo animaban a actuar.
El Partido Democrático Venezolano apoyaba a Diógenes Escalante. A éste se le atribuían deseos de abrir paso al sufragio directo. Edmundo Fernández, médico amigo, le informó a Betancourt sobre el malestar existente en las filas castrenses. Leoni y Betancourt fueron designados para hacer el contacto con los militares que conspiraban. Aclaró Betancourt entonces que Acción Democrática no apoyaría un gobierno que desembocara en una dictadura.
El 6 de julio de 1945 se realizó la primera reunión con los militares. Asistieron, Marcos Pérez Jiménez, Martín Márquez Añez, Francisco Gutiérrez y Horacio López Conde. Pérez Jiménez asumió la voz cantante proponiendo a Betancourt como jefe del nuevo gobierno. Betancourt sugirió que debían consultar con el partido y tomar una decisión.
Antes del golpe Betancourt creyó posible explorar el apoyo a favor de una salida electoral, y viajó con Raúl Leoni a Washington para entrevistarse con Diógenes Escalante. Acción Democrática le dio el apoyo pero antes recibió garantías de parte de Escalante de apoyar el proceso de reformas. Debido a la enfermedad de Escalante surgió Angel Biaggini como la figura que el Partido Democrático Venezolano consideraba la más favorable para la situación que vivía el país.
Betancourt desconfió de Pérez Jiménez, pero finalmente coincidió con el entonces Mayor del ejército de Venezuela. Se produjo la primera alianza cívico-militar del siglo XX que precipitó la presencia, en el ejercicio del poder político, de una parte de la generación de 1928 y los militares profesionales. Así se desató en Betancourt el centauro que, a juicio de Rómulo Gallegos, cada venezolano lleva por dentro.
Esa extraña palabra pretorianismo
El pretorianismo indica la influencia excesiva del sector militar en una sociedad determinada. El pretor era la autoridad que imponía Roma en los territorios que conquistaba, y la guardia pretoriana era el séquito que lo acompañaba en sus desplazamientos.
Domingo Irwing sugiere la siguiente secuencia para caracterizar el período: Nótese como octubre de 1945 y noviembre de 1948 son parte de un mismo proceso de la realidad militar venezolana. El tránsito de un pretorianismo de tipo árbitro a uno de tipo gobernante, sería pues así, si seguimos el criterio teórico de A. Perlmutter. Un ejército pretoriano moderador que avanza hacia uno de tipo gobernante, si nos orientamos por la tipología de ejércitos pretorianos propuesta por E. Nordlinger. La involución de un pretorianismo de masas durante el periodo 1945-1947, a uno radical desde noviembre de 1948, si nos ceñimos al modelo político creado por Samuel P. Huntington.
Surge la siguiente interrogante: ¿Se vive en la Venezuela actual un pretorianismo de masas mezclado con democracia formal para mantenerse en el poder? Esta es la cuestión .
Lo que nos dejó el golpe del 18 de octubre
Tomando como punto de partida el año 1899, en 109 años de historia apenas en 42 años han existido gobiernos presididos por civiles. El golpe militar de 1945, si bien se afianzaba en una alianza entre militares y civiles, estimuló la presencia de las Fuerzas Armadas en la escena política venezolana.
Debido a esto, el golpe militar ha sido la solución que se ha considerado como la más expedita en caso de crisis política, y ésta es la causa por la cual hubo Golpes militares en 1948, 1952, 1958, 1962 y 1992. El proceso político venezolano ha estado supeditado a la ley del péndulo: a una época de democracia sucedía una época de dictadura, y así sucesivamente. La mentalidad del venezolano se acostumbró a ver en la imagen del hombre con guerrera, estrellas y cucardas la solución para todos sus males.
El 18 de octubre de 1945 no ha de ser visto como una fecha nefasta en la Historia de Venezuela o como una fecha revolucionaria en el desarrollo político ocurrido durante el siglo XX en Venezuela. Se puede entender como la inicial expresión de una estrategia para entrar en la Modernidad, condensada en el programa original de Acción Democrática, una estrategia que se oponía al dominio oligárquico en la estructura del poder vigente en el país desde 1830. Se unieron diversos acontecimientos secundarios, hasta producir el suceso principal: un golpe militar contra un gobierno que representaba el viejo estilo de gobernar impuesto por banqueros, terratenientes y militares en la sociedad venezolana. Un estilo que hipotéticamente se hubiera prolongado hasta 1951.
(*) Egresado del Instituto de Altos
Estudios de América Latina Universidad de París III-Sorbonne Nouvelle-Francia
Al finalizar el siglo XX hubo conciencia de la conveniencia de realizar balances sobre el proceso político venezolano, sobre todo, porque ciertos vientos de cambio agitaban la situación interna del país, y resultaba necesario establecer bases para la comprensión de las dificultades que se han confrontado para alcanzar la consolidación del Estado y la estabilidad que al respecto se requiere.
El golpe del 18 de octubre de 1945 fue el resultado de una alianza entre los jóvenes militares profesionales y la dirigencia de Acción Democrática. Con este acto se pretendía alcanzar un paso decisivo hacia la democratización, un objetivo que se expresó en las elecciones realizadas en 1947. Pero, el disenso entre militares y civiles abrió paso a una época de inestabilidad política que comenzó con el fin del gobierno de Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948 y se prolongó durante una década.
Así han interpretado el golpe
Para los sectores afectos al gobierno de Isaías Medina Angarita, la conspiración militar-civil de 1945 era un acto esencialmente innecesario. Se argumenta que el gobierno de turno pensaba realizar las reformas necesarias y se incorporaría un sistema electoral más amplio que los existentes. Además, el general Medina Angarita había roto con los límites del formalismo, era un demócrata por convicción y acción. Desde este punto de vista, el 18 de octubre fue un retroceso en medio del curso evolutivo del sistema político venezolano.
Para los actores políticos que participaron directamente en el golpe; especialmente los vinculados a Acción Democrática, había una necesidad de ampliar la participación política, una necesidad que no había sido comprendida por Medina y sus inmediatos asesores, puesto que con el argumento de la falta de preparación del pueblo para el ejercicio de la Democracia, habían retardado peligrosamente la realización de las reformas políticas fundamentales. Además, el gobierno no tenía propósitos claros en cuanto a la institución armada, que ya había recibido el aporte de la oficialidad formada en el exterior, pero cuyas ideas de superación no eran las dominantes en aquella coyuntura.
Los extraños acontecimientos de aquel día
Los acontecimientos del día precedente (17 de octubre) indicaban algunos presagios que no eran positivos para la coyuntura política que atravesaba Venezuela. El 18 Medina Angarita acudió a Miraflores como si se tratara de un día normal para recibir cuenta de algunos ministros. Arturo Uslar Pietri, ministro del Interior, asistió ese día y pudo comprobar el estado de nerviosismo que sacudía al presidente.
Al avanzar el día del golpe, Marcos Pérez Jiménez y Julio César Vargas fueron detenidos y enviados al cuartel Ambrosio Plaza, acusados de participar en el golpe que ya estaba en curso. Pérez Jiménez negó su participación en la intentona. Al estar en Palacio, Medina Angarita, desconociendo el alcance de la situación, daba órdenes en alta voz sin atinar a realizar medidas contundentes que rompieran el espinazo de la sublevación.
Acción Democrática estaba complicada en el golpe hasta los tuétanos. En una reunión sostenida en el centro de Caracas, Prieto, Leoni, Barrios y Betancourt habían previsto que, si el golpe no triunfaba, harían una declaración al día siguiente aclarando que el partido no tenía nada que ver con la sublevación.
Medina ese día hizo un raro movimiento: fue a su casa en Quebrada Honda a almorzar creyendo que tenía la situación controlada. Craso error. Esta decisión fue aprovechada para cerrar las puertas del Palacio. Se perdió el Cuartel San Carlos y otras posiciones. Medina inició un peregrinar por las instalaciones militares acompañado por el coronel Delfín Becerra, ministro de la Defensa, el general Juan de Dios Celis, ministro de Fomento, y el coronel Aniceto Cubillán, comandante de la Guardia Nacional. Fue un vano intento.
Al avanzar la tarde de ese día, a pesar de que el Presidente recibió apoyos en el Cuartel Urdaneta y en Villa Zoila, resultaba evidente que el gobierno estaba perdido. Luego de diversas escaramuzas, Medina decidió rendirse y entregó su arma de reglamento a Pérez Jiménez. Comenzó entonces el gobierno de la Junta de Gobierno, presidida por Betancourt que, en ese momento, contaba con 37 años de edad.
El factor Betancourt
Rómulo Betancourt procedía de la generación de 1928. Estudiantes iconoclastas que deseaban un cambio para el país: superando el atraso, el caudillismo y el analfabetismo. Influido por las ideas del comunismo se llegó a imaginar que algún día -como ocurrió en Rusia- podían asaltar el Palacio de Invierno en medio de una noche helada y neblinosa. A partir de 1938 comenzó a alejarse de la izquierda, fundando el Partido Democrático Nacional, que cristalizó en la Acción Democrática, un partido que se lanzó a la escena política "sin rencores de clases, sin banderías tumultuarias, ni hambres de represalias".
Betancourt pensaba que a principios de 1945 se asomaba cada vez más el inicio de una crisis política. Los gobiernos habían ignorado al pueblo. Entendía que el país tenía los ojos puestos en él, algo esperaban de su acción. Creía necesario aplicar su olfato político. El gobierno de Medina no se saldría con la suya imponiendo un candidato desde arriba. Era un momento positivo para Acción Democrática. Los vientos de la postguerra lo animaban a actuar.
El Partido Democrático Venezolano apoyaba a Diógenes Escalante. A éste se le atribuían deseos de abrir paso al sufragio directo. Edmundo Fernández, médico amigo, le informó a Betancourt sobre el malestar existente en las filas castrenses. Leoni y Betancourt fueron designados para hacer el contacto con los militares que conspiraban. Aclaró Betancourt entonces que Acción Democrática no apoyaría un gobierno que desembocara en una dictadura.
El 6 de julio de 1945 se realizó la primera reunión con los militares. Asistieron, Marcos Pérez Jiménez, Martín Márquez Añez, Francisco Gutiérrez y Horacio López Conde. Pérez Jiménez asumió la voz cantante proponiendo a Betancourt como jefe del nuevo gobierno. Betancourt sugirió que debían consultar con el partido y tomar una decisión.
Antes del golpe Betancourt creyó posible explorar el apoyo a favor de una salida electoral, y viajó con Raúl Leoni a Washington para entrevistarse con Diógenes Escalante. Acción Democrática le dio el apoyo pero antes recibió garantías de parte de Escalante de apoyar el proceso de reformas. Debido a la enfermedad de Escalante surgió Angel Biaggini como la figura que el Partido Democrático Venezolano consideraba la más favorable para la situación que vivía el país.
Betancourt desconfió de Pérez Jiménez, pero finalmente coincidió con el entonces Mayor del ejército de Venezuela. Se produjo la primera alianza cívico-militar del siglo XX que precipitó la presencia, en el ejercicio del poder político, de una parte de la generación de 1928 y los militares profesionales. Así se desató en Betancourt el centauro que, a juicio de Rómulo Gallegos, cada venezolano lleva por dentro.
Esa extraña palabra pretorianismo
El pretorianismo indica la influencia excesiva del sector militar en una sociedad determinada. El pretor era la autoridad que imponía Roma en los territorios que conquistaba, y la guardia pretoriana era el séquito que lo acompañaba en sus desplazamientos.
Domingo Irwing sugiere la siguiente secuencia para caracterizar el período: Nótese como octubre de 1945 y noviembre de 1948 son parte de un mismo proceso de la realidad militar venezolana. El tránsito de un pretorianismo de tipo árbitro a uno de tipo gobernante, sería pues así, si seguimos el criterio teórico de A. Perlmutter. Un ejército pretoriano moderador que avanza hacia uno de tipo gobernante, si nos orientamos por la tipología de ejércitos pretorianos propuesta por E. Nordlinger. La involución de un pretorianismo de masas durante el periodo 1945-1947, a uno radical desde noviembre de 1948, si nos ceñimos al modelo político creado por Samuel P. Huntington.
Surge la siguiente interrogante: ¿Se vive en la Venezuela actual un pretorianismo de masas mezclado con democracia formal para mantenerse en el poder? Esta es la cuestión .
Lo que nos dejó el golpe del 18 de octubre
Tomando como punto de partida el año 1899, en 109 años de historia apenas en 42 años han existido gobiernos presididos por civiles. El golpe militar de 1945, si bien se afianzaba en una alianza entre militares y civiles, estimuló la presencia de las Fuerzas Armadas en la escena política venezolana.
Debido a esto, el golpe militar ha sido la solución que se ha considerado como la más expedita en caso de crisis política, y ésta es la causa por la cual hubo Golpes militares en 1948, 1952, 1958, 1962 y 1992. El proceso político venezolano ha estado supeditado a la ley del péndulo: a una época de democracia sucedía una época de dictadura, y así sucesivamente. La mentalidad del venezolano se acostumbró a ver en la imagen del hombre con guerrera, estrellas y cucardas la solución para todos sus males.
El 18 de octubre de 1945 no ha de ser visto como una fecha nefasta en la Historia de Venezuela o como una fecha revolucionaria en el desarrollo político ocurrido durante el siglo XX en Venezuela. Se puede entender como la inicial expresión de una estrategia para entrar en la Modernidad, condensada en el programa original de Acción Democrática, una estrategia que se oponía al dominio oligárquico en la estructura del poder vigente en el país desde 1830. Se unieron diversos acontecimientos secundarios, hasta producir el suceso principal: un golpe militar contra un gobierno que representaba el viejo estilo de gobernar impuesto por banqueros, terratenientes y militares en la sociedad venezolana. Un estilo que hipotéticamente se hubiera prolongado hasta 1951.
(*) Egresado del Instituto de Altos
Estudios de América Latina Universidad de París III-Sorbonne Nouvelle-Francia
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