Nervioso el tiranuelo, espantado de su propia sombra, sorprendido de la respuesta unánime del movimiento obrero del país: opositores y oficialistas unidos, trémulo y oportunista, ordena apresuradamente la liberación a última hora de Rubén González, Secretario General del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera del Orinoco. Los "magistrados" del TSJ obedecen, por supuesto, genuflexos y obsecuentes: es el mandamiento de su capataz. Pero la ignominiosa sentencia dictada en contra de González condenándolo a casi ocho años de prisión por el delito de protestar, y su detención por largos 17 meses, ponen de bulto una vez más el talante totalitario del proyecto político del gobierno del teniente-coronel Chávez:
*Porque revela su desprecio hacia el sindicalismo autónomo y en general contra todo tipo de organización intermedia entre el Estado y su Jefe Único, por un lado, y el pueblo, por la otra, y su condición anti-obrera.
*Porque muestra su pretensión de criminalizar la protesta popular, así como la de destruir moralmente a sus adversarios propia de todo fascismo. Igualmente, su propósito de intimidar al pueblo en lucha por sus derechos económicos, sociales, políticos y civiles.
*Porque pone en evidencia su incapacidad absoluta para reconocer y respetar a su propia disidencia pretendiendo el monolitismo y la sumisión total de sus seguidores: no olvidemos que Rubén González así como los mineros Willian Saud y Carlos Chancelor, último Alcalde electo de Tumeremo, detenidos también, y otros 54 dirigentes y activistas sindicales enjuiciados por los mismos delitos, provienen todos de las filas del sindicalismo oficialista.
*Porque subraya la inexistencia de un Poder Judicial autónomo: la jueza Magda Hidalgo no es sino un peón de un engranaje mucho mayor que convierte a la justicia, pervirtiéndola, en el instrumento de una parcialidad política (por cierto, tanto en cuanto a la condena como en cuanto a su libertad, aunque ésta deba ser celebrada por razones humanas y de justicia).
Ha sido aleccionador que opositores y oficialistas, despolarizando como debe ser la lucha social, más allá de las naturales divergencias políticas, haya rechazado a una sola voz esta monstruosa sentencia. Y es que cuando se encarcela a un líder obrero por el delito de protestar, echando mano de los descabellados delitos de instigación a delinquir, restricción de la libertad al trabajo y violación de una zona de seguridad, se amenazan los derechos de todos. Así que este no es un nuevo episodio en la lucha gobierno/oposición: lo que ha estado en juego es la base misma de los derechos fundamentales de todos los venezolanos sin distinción alguna.
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