...¿qué productos exportaría Venezuela hacia esos países que nos llevan una morena en todo? Pues, carne no será. Tampoco café ni maíz. Si acaso lo mismo de siempre crudo y aceites. Gasolina no porque no alcanza para el mercado interno. Hasta ahí llega el sueño chavista que seguirá importando como loco, tal vez más barato por los tratamientos arancelarios preferenciales que conseguirá; pero todo lo que quede en pie, lo poco que ha logrado sobrevivir al tractor chavista, se terminará de ir por el barranco del Socialismo del Siglo XXI.
Elides J. Rojas L.
La irresistible revolución
Dijo el catedrático en relaciones internacionales, Nicolás Maduro, que si alguien tiene dudas de los avances en materia económica, social, de equidad y de democracia participativa de la revolución que venga a Venezuela y lo compruebe directamente. Esa fue mundial.
También afirmó, sin el más mínimo movimiento de duda, sin siquiera una sonrisa ante tamaño desafuero, que Venezuela ya se siente dentro de Mercosur, aunque Paraguay no lo refrende. Típico de la mentalidad del dictador que arrastra a todo su combo. Pero lo institucional es lo de menos. Que Maduro se sienta dentro o fuera es su problema declarativo. Lo realmente importante es que Chávez y su clan comunista tienen más quebrado a este país que Argentina a comienzos de siglo. Si no es por el chorrito petrolero, que también están empeñados en matar, o mínimo regalarlo a los chinos a cambio de la platica que necita el amo para seguir con el populismo barato, no tendría forma de disimular el ruidoso fracaso de Castro y su representante en Venezuela.
Bien. Entramos a Mercosur mañana y para sorpresa del catedrático Maduro se nos viene encima una andanada de productos de Brasil, Paraguay o Argentina que terminarán de matar lo poco que queda aquí de producción nacional. Ya sabemos que eso es lo que quiere Chávez y su combo. Está escrito en el Nuevo Mapa Estratégico, en el Plan Bolívar 2007-2013 y en el documento de principios del PSUV. Es lo que quiere Castro, aunque los hermanitos ya estén de regreso hacia el capitalismo en su quebrada Cuba. Lo malo es que no lo dicen directamente.
Por otra parte, ¿qué productos exportaría Venezuela hacia esos países que nos llevan una morena en todo? Pues, carne no será. Tampoco café ni maíz. Si acaso lo mismo de siempre crudo y aceites. Gasolina no porque no alcanza para el mercado interno. Hasta ahí llega el sueño chavista que seguirá importando como loco, tal vez más barato por los tratamientos arancelarios preferenciales que conseguirá; pero todo lo que quede en pie, lo poco que ha logrado sobrevivir al tractor chavista, se terminará de ir por el barranco del Socialismo del Siglo XXI.
Esa es una, pero la otra es más importante. El Catedrático invita a que visiten el país para que comprueben directamente los avances de la revolución pirata. Aquí va una guía al estilo Discovery Channel.
Primero: Caminata nocturna por el Silencio y la avenida San Martín. Lleve su Blackberry y procure cargar dinero en efectivo. Y no se resista.
Segundo: Paseo en moto, preferiblemente de alta cilindrada, por Petare a eso de las 11 de la noche, muy cerca de la redoma. No deje de detenerse y mirar hacia arriba, hacia el pesebre del cerro. Y, no se resista.
Tercero: Recorrido en carro, preferiblemente nuevo o de poco uso, por las urbanizaciones Santa Mónica y Chaguaramos. El carro debe ser estacionado en la calle por espacio de una hora al menos. Y, por favor, no se resista.
Cuarto: Paseo nocturno por las calles de San Cristóbal o Maracaibo. Todos deben ir disfrazados de ganaderos. Es decir sombrero pelo e´guama, jeanes anchos, correa gruesa con hebilla vaquera, camisa a cuadros. Cuando lo intercepte la guerrilla o los paras, no se resista por favor.
Quinto: Descenso en carro particular en la madrugada hacia el aeropuerto por la autopista Caracas-LaGuaira. Parada de observación a la altura del kilómetro 1 para sentir directamente el derrumbe que vendrá. Abajo, en la redoma llamada El Trébol, cuando aparezca el grupo de motorizados o lo intercepten otros vehículos, no se resista.
Esta revolución es irresistible.
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