17/6/11

Nacionalismo fingido

El nacionalismo socialista es fingido, cínico y mentiroso

El nacionalismo que proclama el gobierno socialista no puede ser más fingido. La última gota fue la operación de Chávez en Cuba que demuestra su desprecio por los profesionales y las instituciones médicas del país.
Nacionalismo fingido también es la autosuficiencia alimentaria. El antagonismo hacia los productores nacionales del agro se evidencia con las importaciones de alimentos: café, granos, pollos, carnes y azúcar por miles de millones de dólares desde el extranjero. La política de la revolución está dirigida a ahogar a agricultores y ganaderos criollos para favorecer la producción foránea.
Pero la mentira alcanza a sectores productivos en manos del Estado. La importación de cemento, cabillas y perfiles ponen en entredicho la eficiencia de las cementeras y acerías estatizadas. Otro tanto ocurre con la industria eléctrica que debe importar gas de Colombia para mantener sus plantas operativas.
Ni qué hablar del sector construcción en épocas pasadas orgullo nacional. Nuestras empresas construían en Centroamérica y el Caribe debido a su reconocida capacidad tecnológica beneficiándose de acuerdos de cooperación regional. Hoy mientras se expropian equipos y maquinarias a constructores del patio, esos acuerdos benefician a empresas extranjeras para la construcción de casas, vías, puentes y ferrocarriles.
Mientras se envían grupos a Cuba el turismo foráneo hacia el país languidece. No se han construido hoteles ni campos de golf y los hoteles expropiados han sido abandonados al pillaje, como le ha ocurrido al antiguo Sheraton y al Meliá Caribe. La infraestructura de puertos es la misma de hace 50 años y nada se hace para atraer a las grandes líneas de cruceros que prefieren otros destinos. El nacionalismo socialista es fingido, cínico y mentiroso.

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