VenEconomía Opina
El Gobierno de Hugo Chávez ha hundido a Venezuela en un foso sin fondo ni retorno debido a la desidia, indolencia, impericia en gestión pública, corrupción y, sobre todo, a una errada visión de país.
La característica primordial de esta llamada revolución bolivariana ha sido la falta de inversión en planes de desarrollo en cualquiera de las áreas vitales. En consecuencia, desde PDVSA, pasando por el Sistema Eléctrico Nacional, el Sistema de Transporte Público, el Sistema Hídrico, el de aguas servidas y hasta la recolección (o falta de ella) de desechos sólidos, dan muestras de un grave deterioro, siendo ése el signo que marca la gestión de Chávez. Menos aún ha realizado una planificación urbana que tome en cuenta los servicios públicos que requerirá el crecimiento natural de la población.
Otra área que refleja el fracaso del Gobierno de la "revolución" es la infraestructura nacional, especialmente en lo que respecta a vialidad. En esta área los bolivarianos no han atinado a mantener la existente ni a invertir en la construcción de nuevas arterias viales. Ya no es que la indolencia gubernamental dejara caer el Viaducto Caracas La Guaira, no haya logrado una solución definitiva al problema del Túnel Túnel de la Cabrera, ni atienda a las alertas de los expertos sobre los riesgos que acechan a los puentes sobre el Río Orinoco y sobre el Lago de Maracaibo.
Ahora, el rastro de la impericia del Gobierno se sufre en los huecos, derrumbes y graves fallas de bordes de vías urbanas e interurbanas que mantienen cercada a la población en todo el país.
Hace semanas la prensa nacional reportaba que Mérida estaba incomunicada por derrumbes en la carretera que comunica esa ciudad con Barinitas y Barinas.
Entre el 3 y 9 de julio un derrumbe mantuvo cerrada la Carretera Nacional Charallave, en el tramo que la comunica con la Autopista Regional del Centro (ARC), dificultando el tránsito a Maracay y Valencia.
Desde la semana pasada, la autopista Valle-Coche está colapsada a la altura de Fuerte Tiuna por un mega hueco de más de dos metros de profundidad y que abarca dos canales de la vía, el cual se abrió por la ruptura de una tubería de Hidrocapital.
Y ahora se alerta sobre el riesgo que corre la Carretera Panamericana de colapsar, debido a un gran hueco en el Km 25, que se viene abriendo desde hace un año y ya ha comido dos canales de la vía.
En su empeño de expropiar y expoliar la actividad privada, ha descuidado lo que debería ser su centro de atención: el estado de bienestar de los ciudadanos y el desarrollo del país enrumbado a la prosperidad.

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