12/7/11

Ministro embustero

A l parecer, porque en materia de fechas no se puede confiar en este gobierno, la reparación del enorme cráter que surgió de repente en el kilómetro 1 de la autopista Valle-Coche estaría culminada ayer en la noche. Ver para creer, pero ojalá que así sea porque la gente ya está cansada de tantos inconvenientes que hacen del tránsito por las avenidas y calles de Caracas un verdadero infierno.

Tanta desidia por parte de las autoridades del ministerio del ramo ha venido generando una verdadera ola de indignación y protesta entre los conductores y los pasajeros que deben invertir tres o cuatro horas para llegar a su lugar de trabajo y, desde luego, otro tanto para regresar a sus hogares para descansar. De esa manera la jornada laboral se convierte ya no en 8 horas, como indica la ley, sino entre 14 y 16 horas de trajinar de un lado para otro debido a la incompetencia del ministro de Transporte y Comunicaciones, Francisco Garcés.

Este señor todos los días sale en los noticieros dando falsas informaciones sobre la inminencia de la reparación de megahueco surgido en la autopista Valle-Coche, pero no se atreve a decir que lo sucedido en esa zona puede ocurrir en otros lugares de la ciudad, sencillamente porque no se ha hecho en estos doce años de gobierno socialista un mapa de mantenimiento de la red subterránea que recorre Caracas y que está a punto de seguir estallando en la misma medida en que no se les haga el debido mantenimiento.

Ya que el ministro Garcés hace gala de sus posgrados en Francia, bien debería aplicar algunos de los conocimientos adquiridos en el exterior durante la cuarta república para darle solución a lo que puede convertirse en una serie de estallidos de tuberías en las principales avenidas y calles de Caracas.

Ya llevamos varios huecos que saltan en la noche y vendrán otros que no pueden ser atribuidos a la cuarta porque en estos doce años pudieron, si hubieran querido, arreglar lo que es una bomba de tiempo repartida por toda la ciudad a la espera de un vencimiento de la resistencia de los tubos que surten de agua potable a la población o descargan las aguas negras en el río Guaire.

El ministro de Transporte y Comunicaciones, Francisco Garcés, le dijo a la prensa en una entrevista inevitablemente histórica, que en la cuarta república las carreteras y autopistas estaban en muy malas condiciones debido a que se había descentralizado el control del Gobierno central. Menuda mentira, porque cualquiera que viaje hoy por el interior del país se encuentra con una red de carreteras y autopistas en pésimas condiciones.

Basta con recordar cómo la autopista hacia Maracay y Valencia funcionaba con patrullas y grúas las 24 horas, cómo estaba delineada e iluminada eficientemente, y cómo la Cantv colocó teléfonos de emergencia cada cinco kilómetros. No sea tan embustero, ministro.

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