Agregó que “si
el Presidente Chávez desaparece, vendría una pugna interna en la FAB en
la cual una fracción se impondría sobre otra, pero eso sería la
desaparición de la FAB porque quedaría tan debilitado el aparato militar
hasta el punto de que no podría imponer su voluntad”. Si desea conocer el texto lea a continuación:
El drama que vive este país es tal, que la verdad sobre la enfermedad de su Presidente hay que buscarla en Cuba, porque fue en la isla donde lo operaron y nos lo mandaron con curas. Esos médicos son los que conocen la naturaleza de la enfermedad que padece y el pronóstico que se des¬prende de tal conocimiento. Lo que cabe es una rogatoria internacional, dirigida al minis¬terio cubano de salud pública, para que revelen las piezas clave de la historia clínica.Muchas cosas están pendientes, entre ellas que el Presidente sea candidato e incluso gane, pero no pueda mandar. Creo que por la fuerza, entendiendo por tal la usurpación o el ejercicio del poder contra la voluntad de la mayoría, no se sostiene hoy ningún gobierno en Venezuela, así lo auspicien todas las bayonetas del Ejército. Sería una aventura que conduciría a una guerra civil en la cual la población armada derrotaría al Ejército e instauraría un gobierno muy radical. Todo gobierno represivo hoy en Venezuela suscitaría una resistencia armada, cualquiera sea el signo detrás del cual se excusen. No hay en la actualidad es¬pacio o margen para resistencias pacíficas.La verdad, es que, si el Presidente Chávez desaparece, vendría una pugna interna en la FAB en la cual una fracción se impondría sobre otra, pero eso sería la desaparición de la FAB porque quedaría tan debilitado el aparato militar hasta el punto de que no podría imponer su voluntad. Sería un milagro tener una fuerza armada impoluta con un Estado corrompido como el venezolano. En cuanto a las milicias, están comanda-das por oficiales tan leales a Chávez como lo fue García Carneiro en el Ejército y lo es hoy Rangel Silva.Yo veo con mucha preocupación lo que puede venir en Venezuela, por eso vengo como un solitario diciendo algunas cosas. Venezuela es hoy más vulnerable de lo que era hace 20 años, cuando cesó el primer “boom” petrolero. Entonces importábamos apenas 60% de nuestras necesidades alimenticias. Hoy esas importaciones cubren 90% de nuestra demanda de insumos alimenticios. No hay manera de evitar el incremento del desempleo. La experiencia demuestra que las crisis pueden ser superadas, e incluso demuestra también que es posible aliviar o aligerar los sufrimientos de las mayorías.Sin embargo, el desempleo se incrementa, porque el aparato productivo funciona por debajo del nivel de pleno empleo, por un lado, y por el otro cesan o disminuyen las inversiones.Tanto el Estado, azotado en el volumen de los impuestos y de las rentas de los cuales sea tributario, como los particulares, golpeados en sus ingresos o reacios a arriesgarse dadas las circunstancias, contraen a su turno, bajando sus inversiones o suprimiéndolas por completo.Aquí, por fortuna, no tene¬mos ya agricultura, por lo cual tampoco hay campesinos. Los “campesinos” que muestran los partidos o el Gobierno en sus manifestaciones son burócratas agrarios, preparados para lucirlos en ciertas ocasiones.La guerra social seguirá siendo guerra de atracos, asaltos y forcejeos de calle ¿Acaso el hampa no tiene ya armas e idoneidad guerrera suficientes para reñir batallas convencionales en los costados de la ca¬pital de la República? El fusil AK47 no está al alcance sólo del ministerio venezolano de la Defensa, lo ofrecen hoy los traficantes que alimentan y animan el mercado internacional de armas.Venezuela será una colectividad más armada mañana de lo que es hoy. La tendencia de los traficantes de armas es a in¬tensificar sus operaciones. Basta citar un solo renglón. Los narcotraficantes necesitan lavar cada vez más dólares. El narcodólar es una moneda maldita de la cual necesitan desprenderse los traficantes. Ello influye en mercados o acti¬vidades colaterales como es el mercado de armas, haciéndolo más fácil.Todo redundará en un agravamiento de la guerra regular que viene colocando la vida venezolana en el averno de la inseguridad. Las medidas policiales han fracasado frente al hampa. Cuando lo que fue delito se convierte en fenómeno social, la acción policial y la militar también a la larga resultarán impotentes.La otra guerra que podría estallar en el futuro, y a la cual se refiere a veces el comandante Chávez, sería una guerra clásica. A ella podría llegarse, como en España hace 80 años, como culminación de una honda y larga crisis política. Aquí tenemos en el horizonte político, vale decir, dentro del sistema imperante, los mismos o parecidos elementos que obraban en el firmamento español de 1936. Una polarización extrema de la vida política, con dos bloques con igual o parecido peso político. Las elecciones se resuelven hoy por escasa ventaja de un bloque sobre el otro. No hay tregua en la lucha y la intransi¬gencia es la norma.Dios nos agarre confesados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario