“Si quieres la paz, no hables con tus amigos. Habla con tus enemigos.” Moshe Dayán (1915 – 1981), militar y político israelí, Ministro de la Defensa en la Guerra de los 6 días.
En
los primeros 8 días de campaña, Henrique Capriles ha visitado 8
estados. El 95% de los municipios que ha recorrido tienen alcaldes
chavistas, así que la votación en anteriores elecciones fue roja rojita.
El objetivo es bien claro: captar en vivo y directo el favor de los
votantes cabalgando en el descontento evidente de una población agobiada
de problemas sin resolver. El arma: la esperanza. La oferta: un futuro
mejor para todos, sin exclusiones. Curioso, ambos candidatos ofrecen lo
mismo. ¿A cual creerán?
Capriles
tiene a su favor la incógnita de saber si cumplirá lo que ofrece. Su
contendor tiene en contra que ha fallado en sus promesas y en 14 años no
ha logrado solucionar problemas básicos como electricidad, agua,
vivienda, infraestructura y seguridad.
Pero Capriles
afronta a un oponente que es Presidente y no tiene escrúpulos en
utilizar a su favor el poder de las instituciones del estado y los
recursos públicos para comprometer con dádivas la voluntad de los
votantes. Más aún si es apoyado en su abusivo ventajismo por decisiones
judiciales, por los aplausos militares, por el escudo de los siervos
legislativos y por rectores electorales que se lavan las manos como
Pilatos lavo las de él.
La escena que vimos
el domingo en La Vega, donde la Policía Nacional apoyó a un grupo de
desadaptados que impedían el paso de la caminata de Capriles en esa
populosa parroquia, se ha repetido en el interior. Y después justifican
el bloqueo diciendo que esa comunidad es chavista y que la oposición va
allí a provocar. Esta gente está peleada con la democracia, con el libre
tránsito establecido en la Constitución y con el derecho que tiene el
candidato de exponer sus ideas por todo el país sin que venga un
Diosdado a decir semejante cretinada: ”Es que querían agredir al
pueblo”. ¿Agredir a quien quieres conquistar para tu causa?. Excusas
desesperadas ante la carrera veloz de un correcaminos que no pueden
alcanzar.
El paso de la
caravana de la unidad ha afrontado insultos, pedradas y hasta
alcantarillas levantadas. Autoridades chavistas han ejercido su cargo
para obstaculizar el desenvolvimiento de las caminatas. Y nada de eso ha
podido contra el río de gente entusiasta que asiste a las
concentraciones de Capriles. Muchos de ellos van no por el candidato
pues de seguro cualquiera de los precandidatos de las primarias es capaz
de levantar tal entusiasmo, sino porque están furiosos contra un
gobierno que no les resuelve su problema, que promete y no cumple, que
ha derrochado en revolución el gigantesco ingreso petrolero del país y
viene a última hora a dar limosnas.
Ver al Jefe de Estado burlarse de su contendor, insultarle, proclamar que sí usa los recursos y las ventajas del poder porque él es el Presidente, nos ratifica que no es sano que el funcionario en el cargo aspire a la reelección, porque abusará para ganar.
Tibisay Lucena está
satisfecha con la campaña, dice que es equilibrada y que los dos
candidatos aprobaron el examen de la primera semana. Pero ni menciona a
un candidato que está permanentemente en pantalla, en cadenas, programas
de la red oficialista, en cuñas que son de obligatoria transmisión.
Cuatro horas (¿por qué la rueda de prensa de un candidato se transmite
en cadena?) estuvo tratando de explicar a los periodistas que él es un
candidato nuevo, vital, con un programa de gobierno nuevo. Cuatro horas
de información caliche. Cuando apagamos el televisor, éste hizo
¡bip,bip!.



No hay comentarios:
Publicar un comentario