30/8/09

La opinión de un comunista argentino que visitó Cuba

Por Hector Navarro


Yo fui afiliado del Partido Comunista Argentino. Luego fui uno de los fundadores del Partido Comunista Revolucionario.

Fui Secretario General del Centro de Estudiantes de mi Facultad de Derecho. Cuando murió el Che me llevaron preso por haber colocado su imagen en la Facultad.

Si bien ya no tenía ilusión alguna, por el contrario, sobre lo que era el estalinismo, creí que en Cuba se estaba haciendo el verdadero socialismo, un socialismo con rostro humano.

En 1998 viajé a Cuba para cubrir la visita del Papa para un canal de televisión argentino. Estuve un mes y medio. Pensaba unir trabajo con vacaciones. Luego de la primera semana inicial en que me deslumbraron las playas de arenas coralinas, las aguas verdiazuladas y la maravilla de La Habana vieja y su gente empecé a ver cosas preocupantes que me hicieron una especie de "click" mental, un llamado de atención.

Les cuento: Pequeñas cosas. Cuando les pedí a un grupo de músicos que tocaban en la playa de Santa María que tocaran esa canción dedicada al Che ("y tu querida presencia, Cmdte. Che Guevara") y les dije que yo era rosarino como el Che creí que los halagaría. Por el contrario pusieron "cara de culo" como decimos los argentinos. La tocaron porque yo era el que pagaba (diez dólares por veinte minutos de música)

Como los del partido se creyeron que yo era alguien importante en la Argentina (lo que no es así, por supuesto) por aparecer en la televisión me prepararon encuentros con artistas cubanos. En uno con los artistas jubilados les conté lo mal que estaban las viudas de los jubilados (las pensionadas) que solamente cobraban U$A 150 por mes y que todos los miércoles le hacían una caceroleada a Menem por esa causa.

Yo creí que los jubilados cubanos se horrorizarían pero me miraban como fascinados y con cara de piedra al mismo tiempo. ¡Me da vergüenza! A los pocos días supe la causa: Los jubilados cubanos cobran tres dólares y medio por mes.

Y salvo los pocos y malos artículos de la cartilla de racionamiento todo se debe comprar en dólares. Y muy caro. Me horroricé cuando supe que el litro de aceite costaba U$A 2,30 en Cuba. En Argentina costaba entre 70 y 80 centavos de dólar el litro.

Me indignó ver que en los pueblos del interior, donde no van los turistas, hay negocios donde se paga todo en dólares. Son negocios donde el gobierno recauda los dólares que los exiliados de Miami les envían a sus familiares en Cuba para que no mueran de hambre.

Es actualmente la mayor fuente de divisas de Cuba y tiene una enorme ventaja ante el hecho de que la economía cubana es esencialmente inexistente: no requiere de contraprestació n alguna porque son donaciones. A diferencia del turismo donde al turista hay que darle algo a cambio de su dinero..

¿Igualdad? Para nada. Los turistas y los jerarcas del partido tienen lo mejor: sanatorios lujosos viajes al exterior, las mansiones expropiadas. . El pueblo simplemente tiene hambre: Los niños a partir de los siete años no tienen derecho a tomar leche. La carne de vaca se reserva para los turistas.

Y si un cubano mata una vaca tiene una condena peor que si matara a un hombre. ¡Aunque sea suya y la haya criado! Es obligatorio registrar los nacimientos de vacunos en un registro más estricto que el de la gente.

Resultado: Una gran epidemia de ceguera causada por el beriberi, al que el gobierno cubano llamó "neuropatía óptica" porque le daba vergüenza tener esa enfermedad del extremo subdesarrollo.

El beriberi es causado por falta de las vitaminas liposolubles, que se encuentran en la grasa de la carne. Ocurre que los cubanos debieron transformarse en vegetarianos a la fuerza.

Recorriendo Cuba te das cuenta de que las estadísticas de salud que propagandiza el gobierno son falsas. La gente anda flaca, con las ropas que les bailan. No ves un solo gordo en Cuba. En Cuba no sería posible armar como en Brasil una comparsa de esas hermosas negras de Bahía, bien gordas y vestidas de blanco. Los negros, en especial, son los que se mueren de hambre en Cuba.

Pero tal vez lo que más me conmovió en Cuba (y me abrió los ojos) es ver la amargura de la gente, la falta de esperanzas. Me decían que ni siquiera con la muerte de Fidel había esperanzas, porque me decían que el sucesor, Raúl, es peor que Fidel.

¿No les llama la atención estas monarquías socialistas, donde el hijo sucede al padre, como en Corea del Norte, o los hermanos entre sí como en Cuba? ¿No les dice nada eso?

¿Dónde está la "democracia popular" si ya sabemos que Raúl sucederá a Fidel en el trono?

Podría escribir horas, sobre las situaciones de espanto que me contaron los cubanos. Y las que yo mismo vi. Solamente algo muy significativo: En el mes y medio que estuve nadie me señaló nada positivo.

Y hablé con centenares de personas.

Los que hablamos español tenemos ese privilegio, poder hablar con la gente si uno visita Cuba. Pero si lo haces se te arruinarán las vacaciones, tal es la amargura que se destila.

Sin embargo yo estoy muy contento de haberlo hecho. Me podía haber muerto creyendo en el socialismo como forma económica y política.

Ahora ya nadie me puede hacer el cuento. Ya he visto que en Cuba es la misma mierda que ha sido en Rusia y toda Europa Oriental.

Y haberlo comprobado fue la experiencia humana más importante de mi vida.

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