17/10/09

Denme un millardito

Se reivindica el sometimiento del BCV a la revolución pese a lo que dispone la Constitución
Con la insólita frase que ilustra el título de estas líneas se inició en el año 2003 el asalto a la autonomía del Banco Central de Venezuela (BCV) y en definitiva a todo el sistema constitucional de equilibrio y control mutuo de los poderes del Estado. La campaña fue exitosa para los "revolucionarios" pero -como era de esperar- dramática para el país en general. Al BCV le han venido quitando todos los "millarditos" que les ha dado la gana, lo obligan a hacer maromas contables y cuanta otra operación de dudosa ortodoxia monetaria se les ocurre.

Ahora resulta que ya ni siquiera se oculta sino que se reivindica el sometimiento del BCV a la revolución pese a que la Constitución -escrita por ellos mismos- dispone que ello no sea así.

Acabamos de presenciar como el "aventajado pupilo" Correa, flanqueado por el Mesías de Barinas, anunció en su última visita que en su país ya se han sacudido ese mito de la autonomía del Banco Central y que ello debe ser ejemplo para todo el continente. Olvidó agregar el ecuatoriano que la moneda oficial de su país socialista es el ¡dólar norteamericano!

El punto en cuestión es que cuando se rebasan los diques institucionales reguladores del equilibrio de poderes surge inmediatamente la posibilidad y la tentación de manejar los asuntos públicos -en especial las cuentas- con opacidad, contrario a toda práctica democrática y mucho más si la misma dice ser participativa y protagónica.

De allí sigue que los responsables de las finanzas públicas no dan más cuenta a nadie de las cantidades existentes en el Fonden al que se le depositaron astronómicas sumas provenientes de la bonanza petrolera. Tampoco se aclara si Pdvsa vende o no dólares en el mercado innombrable ni mucho menos dan noticia de las cuentas de la empresa de "todos los venezolanos" que tuvo que dejar de acudir al mercado de capitales norteamericano porque se niega a mostrar sus números a la autoridad competente de ese país que cuida de la transparencia: la Securities Exchange Commission.

En materia de política exterior la inefable Asamblea Nacional, la misma que indignada exige a Colombia revelar cláusulas de su acuerdo militar con EEUU acaba de resolver que los detalles de nuestro convenio militar con Rusia sí son secretos. Bonita forma de promover la participación el protagonismo y la cacareada transparencia.

Dentro de las fronteras "boliva- rianas" tales conductas se aceptan como verdad y ley inapelable pero en este siglo XXI el engaño y las falsedades no pueden contener su difusión mundial lo cual va produciendo estupor, desengaño y hasta incredulidad. Todo ello es calificado -naturalmente- como "campaña contra Venezuela y su revolución". ¡Pamplinas!

El desgaste es ya tan evidente que hasta Júpiter se ha visto en la necesidad de iniciar su campaña a punta de promesas, abusos y exageraciones. Pero& quien -como este opinador- ha cortado su medio cupón hace rato ya, tiene suficientes ejemplos vistos como para saber que la verdad se impone aunque a veces demore bastante o demasiado. Ellos mismos sucumbirán por sus propias contradicciones. Anótelo y después me avisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario