7/10/09

La lengua es el castigo del cuerpo

TalCual

Política
SIMÓN BOCCANEGRA

La lengua es el castigo del cuerpo

El lunes pasado, a mediodía, el cabo de la PM Miguel Requena, quien
intentó impedir que una media docena de hampones desarmaran a dos
guardias nacionales, fue abaleado en la frente.

Esto ocurrió en la calle Argentina, de Catia. Inmediatamente, fue
auxiliado por sus compañeros y llevado al Periférico de Catia. En este
hospital público dijeron que no podían hacer nada porque carecían de
los insumos necesarios para atender esa herida. En vista de ello, el
cabo Requena fue trasladado a toda prisa al cercano Hospital de Los
Magallanes. Aquí también se informó a sus compañeros que era imposible
prestarle atención debido a la misma razón: no tenían los insumos.
Tras una escala en una pequeña clínica privada, igualmente en Catia,
que se declaró incapacitada para hacer frente a esa emergencia, el
infortunado Requena terminó su periplo y su vida en la clínica privada
"La Arboleda", en San Bernardino, adonde prácticamente llegó
desangrado. Puede imaginarse cuánto tardaron los compañeros de Requena
en dar vueltas por Catia y luego en ir desde esta parroquia hasta San
Bernardino, en la Caracas de la una de la tarde, y con las sirenas a
todo dar. Todo esto ocurrió al día siguiente del supermaratón
encadenado del ministro de Salud, Hugo Chávez, en el cual este señor
dijo que el sistema público de atención médica es una maravilla. Esta
mentirota fue dicha para tratar de desvirtuar lo que él mismo había
dicho la semana anterior, cuando su incontenible verborragia lo llevó
a confesar que la medicina del Estado está en la lona. Dos de los más
importantes hospitales de Caracas, situados en una zona donde campea
el hampa, no pudieron atender a un agente policial herido porque no
tenían cómo. ¿Patria? ¿Socialismo? ¡Muerte!

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