31/1/10

11 de Abril: Día Nacional de la Integridad Democrática

Los acontecimientos históricos en la incansable lucha por establecer un orden republicano y, por lo tanto, democrático en la nación, están determinados por tres fechas que marcan indeleblemente hitos fundamentales que es importante recordar.

La primera de estas fechas es el 14 de febrero de 1936, día en el cual se realizó “la manifestación cívica más importante jamás efectuada en nuestro país”, encabezada por el rector de la Universidad Central , Francisco Antonio Rísquez, y por los líderes de la generación del 28, entre ellos Jóvito Villalba y Miguel Otero Silva, que logró que López Contreras expulsara del gobierno a los últimos gomecistas enquistados en su gobierno, obligado por la repulsa popular ante el crimen cometido contra los manifestantes congregados en la Plaza Bolívar, que protestaban por el cierre de medios de comunicación entre otras restricciones a las garantías constitucionales, que en número superior a mil, fueron asesinados por la policía que disparó desde los balcones de la Gobernación, siguiendo órdenes del gobernador gomecista Félix Galavis.

Esa fecha – con sus mártires y sus héroes - clausura la oscuridad de 27 años de la tiranía militarista del dictador Juan Vicente Gómez, que tuvo la gentileza de morir en diciembre de 1935, y abre paso al “Programa de Febrero” anunciado al país el día 21, que inicia las reformas esenciales para la modernización del Estado con la promulgación de una Constitución, en julio de ese año, que garantizaba la inviolabilidad del hogar, la libertad de expresión y de reunión, el libre tránsito, el derecho al voto a los alfabetos mayores de 21 años y el reconocimiento a los derechos relativos al trabajo; la reorganización de la administración de Justicia, y el desarrollo de campañas sanitarias y contra el analfabetismo, el estímulo al deporte, la creación de un Instituto Pedagógico y de escuelas de artes y oficios; reforma del sistema tributario y del sistema bancario nacional mediante el establecimiento de un Banco Central; fomentar la colonización del paupérrimo interior del país, modernizar el Ejército e incentivar el aparato productivo nacional.

Este programa tuvo efectos políticos inmediatos para la estabilidad de la República. Y todo surgió de haber tomado la calle la dirigencia opositora, poniéndole el pecho al aparato represivo del gomecismo, claro que en ese entonces no existía Globovisión.

23 de enero de 1958

La segunda fecha, es el 23 de enero de 1958, que tuvo cuarenta años de vigencia y marcó el inicio de la consolidación de la democracia esbozada en aquella alborada de 1936, interrumpida por el militarismo corrupto y corruptor del jamás bien desaparecido Marcos Pérez Jiménez, que, en nombre del concreto y del acero modernizador, exclusivamente de Caracas, llenó las cárceles y el exilio de disidentes y asesinó a cientos de venezolanos que tuvieron la desgracia, como Alerto Carnevalli y Leonardo Ruiz Pineda, de liderar la oposición al déspota ilustrado como pretendía se le reconociera para emular a Carlos V. Un recuento sucinto de los hechos que culminaron en la madrugada del 23 de enero con el ruido de la “Vaca Sagrada”, como llamaba el pueblo al avión presidencial, surcando los cielos de Caracas llevando en su vientre al dictador y sus maletas llenas de dinero venezolano robado a las arcas del Estado, rumbo a República Dominicana: “El 1 de enero de 1958 se produjo el primer intento de rebelión militar contra Pérez Jiménez.

El movimiento encabezado por el Coronel Hugo Trejo contó con la participación de un buen número de oficiales de la guarnición de Caracas y de Maracay, principalmente de la Fuerza Aérea. Este levantamiento militar fracasó y sus principales dirigentes fueron detenidos por el gobierno. Sin embargo, a partir de ese momento se produjeron nuevos brotes insurreccionales en las Fuerzas Armadas y el movimiento popular se manifestó con más vigor y se acentuó la represión; las cárceles se llenaron de presos políticos; fueron cerrados los liceos y reprimido el movimiento estudiantil. Pero el movimiento popular iba en ascenso.

Densos sectores sociales se incorporaban activamente a la lucha: intelectuales, médicos, abogados, profesores, ingenieros, suscriben manifiestos de denuncia contra el régimen. En las calles se suceden manifestaciones y mítines. El 21 de enero comienza una huelga de prensa y horas después la huelga general convocada por la Junta Patriótica. El 22 se reúnen altos jefes militares en la Academia Militar para considerar la situación. Sus deliberaciones concluyen formando una Junta Militar de Gobierno que pide la renuncia a Pérez Jiménez.

Esa fecha gloriosa para la democracia, en la que el periodismo y la Iglesia tuvieron destacada participación, y los militares institucionalistas se negaron a obedecer las órdenes criminales del dictador, preocupados por la imagen represiva que la institución armada estaba generando en la población, aglutinó al pueblo venezolano en una sola voz libertaria cuyo espíritu fue escindido el 4 de febrero de 1992, día que marca el fin de una era y el comienzo de la incertidumbre iniciada en 1999 y que ya lleva once años tratando de implantar el pensamiento único a la nación venezolana.

11 de abril de 2002

La siguiente fecha, que establece un parámetro en la lucha del pueblo venezolano por la democracia y la libertad, amenazadas nuevamente por el militarismo, esta vez de corte comunista, que pretende destruir el orden republicano de la nación y convertir a la República en satélite de la política cubana, es el 11 de abril de 2002, que pertenece a esta generación política del presente activo que ha sido capaz de frenar los empujes totalitarios de este gobierno comunista sediento de conculcar la libertad al pueblo venezolano.

Los hechos que marcaron para la historia esta fecha y a esta generación, fueron los siguientes:

1. La multitudinaria e histórica manifestación pacífica de más de un millón de personas que apoyaban la huelga petrolera en defensa de Pdvsa, que comenzó su gran marcha desde el Parque Rómulo Betancourt hasta Chuao. Allí los participantes decidieron a motu proprio, porque es incierto que hubiera liderazgo político, seguir hasta Miraflores, con todo su derecho, a pedir la renuncia del presidente cuya incapacidad para el diálogo, intolerancia política y tendencia totalitaria, había desencadenado las acciones de protesta en todo el país.

2. El pánico se apoderó de Chávez que ordenó que la marcha no llegara a Miraflores.

3. 67 asesinos oficialistas, de los cuales 32 están plenamente identificados aunque impunes, emboscaron la marcha desde las azoteas de los edificios y ocasionaron 134 bajas, de ellos 20 muertos, entre estos el reportero Jorge Tortoza, y 114 heridos, como el fotógrafo Jorge Recio, quien quedó en silla de ruedas por un impacto de bala.

4. No contento con esto, Chávez ordenó la activación del Plan Ávila (ataque con tanques y poderosas armas de guerra a la indefensa población civil) y fue desobedecido, de lo contrario los muertos se contarían por millares.

5. El general en jefe Lucas Rincón, ministro de la Defensa, flanqueado por el Alto Mando militar, informó al país en cadena de radio y televisión lo siguiente: “Deplora el Alto Mando militar los lamentables acontecimientos sucedidos en la capital el día de ayer, ante tales hechos se le solicitó al señor presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó...”. El TSJ determinó al respecto, en febrero de 2003, que “una vez que se anunció por el general en jefe la renuncia del Presidente y del Alto Mando Militar, todo el país tenía el derecho y la obligación de creer, tal y como sucedió con la OEA, que en Venezuela existía crisis en el Poder Ejecutivo por carencia de titular de la Presidencia”. Es decir que hubo “vacío de poder”. No “golpe de Estado”. Esta sentencia fue derogada por el mismo TSJ, en un acto insólito que elimina el principio de “cosa juzgada” y, además, sienta el precedente para que el TSJ deje de ser considerado como última instancia de sentencia firme, sin apelación.

6. Por la ausencia de auténticos líderes políticos al frente de situación tan delicada, la presidencia de la República recayó en un hombre sin experiencia, tutelado por los militares, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, cuya lamentable cadena de errores generó la restitución de Chávez al poder por Isaías Baduel.

En conclusión

Dada las características cívicas y el impecable origen democrático de la extraordinaria jornada del 11 de abril de 2002 y por formar parte del calendario de luchas republicanas de una nueva generación, es pertinente asumirla como Día Nacional de la Integridad Democrática, para difundir ampliamente los hechos reales y contrarrestar la intención de Chávez para subvertir la historia. Y, además, porque nuestros mártires inmolados en esa hora se lo merecen.

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