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El tiempo pasa implacable. Ya está encima el 5 de enero. Como es costumbre ya desde que Hugo Chávez llegó al poder, este diciembre llega otra vez cargado de pesares, amenazas y atropellos. Desde lo sucedido en Vargas cuando el personaje retó a la Naturaleza, diciembre es un mes funesto que no es peor porque la fecha ablanda el corazón y se respetan ciertas tradiciones contra viento y marea, que no es de ninguna manera una exageración porque al quehacer diabólico y psicopático que sufrimos, hay como una “pava” siniestra gravitando sobre Venezuela. - Ver a CIlia Flores hoy declarando y utilizando a los damnificados como lo hizo, es ya una señal de la obediencia servil que contamina y provoca la perversidad. A ellos, los damnificados que perdieron lo que tenían, que tienen “el corazón partido” y a quines nunca se les solucionó el problema de su miseria, a esos, sumidos en su propio dolor y asustados, es que se consulta sobre las leyes que otorgaran al dueño del país el poder absoluto y autoritario.
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Es amoral la conducta del chavismo. Verlos regodearse en el poder que nunca soñaron tener, en el abuso de ese poder, en las mentiras, las manipulaciones y la inescrupulosidad es ya demasiado, este país no aguanta más, no puede… Se trata de luchar por mucho más que sobrevivir. ¿Qué será de los venezolanos decentes que hoy están acusados y condenados, además, por pensar distinto? ¿Qué Venezuela les queda con esta humillación constante aparte de la inseguridad que la acosa porque los prontuarios y la maldad tienen una impunidad que en esta anarquía, este analfabetismo político y esta degradación humana está en todas partes? -
Y llegan los “socios” y traen colchas y papas al país rico en petróleo que les compra las conciencias con millones de dólares y regalos que dejan en la miseria a millones de venezolanos que hoy sufren las mismas calamidades por igual. Secuestran a una doctora que trabaja para los niños con cáncer, cobran cinco mil dólares. Señalan fuerzas de seguridad. Matan a un anciano de 90 años que ayudaba a su hijo sosteniendo la puerta de su portón. Roban un celular a una mujer y llaman a su familia pidiendo un rescate. Todo en una misma vecindad. Nadie se siente seguro en ninguna parte. - Una moto aterra. Los retrovisores del carro no alcanzan para satisfacer la angustia. El dinero no alcanza para llegar a fin de mes. Y Nicaragua recibe dólares, Cuba también. Argentina exporta y se denuncian comisiones y maletines llenos de los dólares que ningún venezolano podrá cambiar ni en su mínimo e imposible anhelo. Y el personaje, feo, agresivo y peliculero, cambia de uniforme, de gorra, recibe reverenciales saludos y coordinados aplausos, mientras con el corazón en la garganta la ignorancia espera que el todopoderoso la mire, que le hable, que la bese o la abrace. El mismo que permite que le maten un hijo, un esposo, un padre, o lo induce a ser pordiosero de su destino.
- Hoy el show es de los damnificados. El gran espectáculo, el teatro de la embestida de la mente desquiciada, astuta. El capitalismo, el imperio, los apátridas y opositores, el mismo casette en el mismo cerebro. Es el momento de ejercer el duro oficio de ser venezolano. Falta menos para el 5.
16/12/10
Y el personaje, feo, agresivo y peliculero humilla a todo un país
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