1/4/11

Escarrá, tás botao

La verdad, gordito, que me das algo de lástima. Te vi varias veces en tu cátedra de derecho en la UCV, por aquellos tiempos en que se preparaba la candidatura de Chávez. Tú no eras tomado en cuenta en aquellos días, pero tu hermano si, con su enorme figura decimonónica de cabello engominado, voz engolada y ese hablar de positivista decadente.

Pero tú, Carlitos, con esa inmadurez propia de hermano menor que no lo dejaban levantar la voz para no interrumpir la verborrea sapiente de su hermano mayor; te pegaste a la cola y ocupaste el espacio que dejó Herman cuando se fue a la oposición, y para no dar la sensación de ser una mala réplica, adquiriste el estilo de guapo de barrio que nunca fuiste.

Tus malas juntas con Iris Valera te volvieron además, afecto al comadreo y torpe, porque tu mayor aspiración, que fue ocupar un solio en la alta magistratura, resultó tal fracaso académico que hasta se dudó que fueses un mediano abogado y tus colegas magistrados, aunque igualmente mediocres, se horrorizaron de tus ponencias. Por eso duraste ahí muy poco.

Pero haber protagonizado tal desastre hoy frente a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, culminó esa trayectoria de pusilanimidad bulliciosa que te ha caracterizado en la última década.

Los tres asuntos afrontados que logré ver por TV, esto es, la inconstitucionalidad de la Ley Habilitante, la situación de los presos comunes, y la de los presos políticos, dan suficientes razones al régimen para buscarte una embajada por allá bien lejos.

Frente a esos pesos pesados que son Ayala Corao y Pedro Nickens, debiste dejar hablar solo a Saltrón para que llevara la pela, porque, mira, yo que hasta ahora había defendido la constitucionalidad de la Habilitante, luego de tus argumentos terminé por dudar seriamente de todo lo que anteriormente he dicho. Puede que aquí hayamos rechazado las habladurías de los políticos, que en fin de cuentas son unos bandidos; pero escuchar a esos auténticos juristas en derechos humanos que son Ayala y Nickens, argumentar casi solos, es otra cosa.

Como de costumbre, apelaste a los estribillos insultantes, lo que hizo a la comisionada llamarte la atención como un niñito.

Luego vino el rosario de denuncias sobre la situación penitenciaria, y un humilde abogado que se graduó ya viejo y estando preso, Humberto Prado, coleteó el piso con Saltrón y contigo. Al final invitó a Saltrón (que trabajó en la Defensoría del Pueblo) a debatir dentro de una cárcel y le dijo con todas las letras “Usted no sabe absolutamente nada de este problema”. Saltrón no pudo a partir de allí ni sostener una hoja de papel en las manos.

Prado a ti ni siquiera te tomó en serio, quizá porque en medio de tus cantinfladas, admitiste todas las denuncias, con la única defensa de que eso ocurría en todas partes y hasta le señalaste al Presidente de la Comisión, brasileño, que en Brasil era peor que en Venezuela. Creíste que la mejor defensa era el ataque, como haces en la Asamblea Nacional. El brasileño te vio feo, te lo digo.

En el tercer punto, de los presos políticos fue donde la pusiste peor, al admitir que …”en Venezuela hay políticos presos”… Imaginaste que ese argumento banal de diferenciar “políticos presos” de “presos políticos”, que es una frase hecha para impresionar a los seguidores de Chávez en Venezuela, tiene lugar en la conceptualización internacional de los Derechos Humanos.

Carlitos ¿No sabes que el argumento más rechazado en esos órganos internacionales es el de que se trata de juicios por delitos comunes, y lo que solo tiene de común es que son argumentos de todos los Estados violadores de los derechos humanos? ¿O crees que algún estado es tan imbécil para juzgar a un político por escribir un artículo y no por un delito común que disfraza la persecución política?

Bueno, gordito, se perdieron esos viáticos. Se les quedó en los maletines los videos que les preparó Izarrita para intentar impresionar como lo hicieron en las cuentas de los ministros; y que no les dejaron presentar. Pero además, Carlitos, le pusiste la vaina más difícil a Chávez en el circo que tenía montado hoy. Ahora tienen que tomar previsiones para evitar la lluvia de preguntas en torno al fiasco de los representantes del Estado venezolano frente a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.
Por eso, Escarrá, tás botao, ve presentando tu renuncia al Comando Táctico del PSUV. Y ahí no se cobra prestaciones porque se supone que todos se resuel
ven por si mismos. Hazlo rápido, para que no te saquen que fuiste de la Juventud Copeyana cuando saliste del MEP por haber sapeado en la DIGEPOL, y quien sabe cuantas vainas más.

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