El atentado que sufrió el secretario general de Sutralúmina-Bolívar es rechazado con reservas y frases aclaratorias por el sector oficial. La “condena” incluso va acompañada de acusaciones, y todavía el buró político del PSUV no sale del silencio. Lo mismo ocurre en CVG Bauxilum, donde gerentes y dirigentes identificados con la gestión de José China matizan las agresiones y reiteran que deben respetarse los espacios, en referencia a la supuesta “violación” de las líneas territoriales-sindicales en la empresa.
* Las dos personas detenidas por los hechos ocurridos el pasado martes, en los portones de CVG Bauxilum, salieron ayer libres bajo régimen de presentación. La Muralla Roja -grupo señalado por las agresiones- advierte a José Luis Morocoima que “no se meta con la gente del sector construcción”.
* Jorge Alejandro Escalona Martínez y Luis Ricardo Alcocer González fueron imputados por los delitos de agavillamiento, porte ilícito de armas de fuego, asociación para delinquir y lesiones graves. El Tribunal Cuarto de Control determinó medida cautelar de libertad bajo régimen de presentación cada 15 días.
* El diputado de la Asamblea Nacional, Andrés Velásquez, responsabilizó al gobierno de la agresión sufrida el miércoles por José Luis Morocoima. Comentó que factores del PSUV alientan este tipo de acciones para evitar que los trabajadores exijan mejoras laborales.
Por su parte, el grupo juvenil del oficialismo responsabilizó a Velásquez del ataque contra el dirigente.

El secretario general, José Luis Morocoima, señaló que la lucha debe seguir pero en asamblea pacífica
Estaban dispersos. Algunos pasaron caminando hacia la planta pero la mayoría decidió aguardar en el portón 1 como medida de presión.
A las 8:30 de la mañana los dirigentes del control obrero comenzaron a pasar por mensajes: “¡Liberado el portón 2”. Y sí, los trabajadores administrativos comenzaron a ingresar por ese acceso que se mantiene custodiado por los desempleados de la construcción afiliados a Muralla Roja, el grupo vinculado con los hechos violentos del pasado miércoles, en los que resultó herido el directivo de Sutralúmina-Bolívar, José Luis Morocoima.
Gerentes, dirigentes de Suprobaux y representantes del control obrero estaban en el portón 2 acompañados de los coordinadores de Muralla Roja.
Pedro González, coordinador del sindicato de la construcción, manifestó que hay 500 trabajadores que podrían quedar desempleados si se paraliza la producción. Ellos tienen injerencia en la adecuación del calcinador y en otros proyectos; esperan que se ingrese a otros 500 para continuar otros trabajos.
“Un grupito de anárquicos quiere obstaculizarle el derecho a trabajar de los demás”.
Señalaron a Morocoima como el propiciador de las acciones violentas en el polideportivo.
“Declaramos personas no gratas a José García, Juan Rojas, Eleazar Rojas y José Morocoima”, dijeron todos en coro.
Desde esa trinchera Carmen Fajardo, una de las coordinadoras del grupo Muralla Roja, subrayó que como revolucionarios no permitirán el cierre de los portones de la empresa que le da de comer a padres de familia.
Mientras los empleados de la construcción abrían el paso, gerentes y personal administrativo facilitaban el ingreso a los que allí llegaban hacia la planta.
Sobre los disparos en las inmediaciones del portón 1 el jefe de división de asuntos laborales, José Pino, sacó a relucir que también un trabajador participante del control obrero fue herido y señalaron a los protestantes como los responsables de haber maltratado a mujeres de la construcción.
“Aun con estos avances, el sindicato Sutralúmina viene incentivando estas acciones con el propósito de que estos logros no se vean materializados (…) Los derechos de la gente y de la ciudadanía deben respetarse en ambos sentidos. Si alguien tiene derecho a la protesta, otros tienen el derecho al trabajo. El derecho a la vida, obviamente cada quien la pone en peligro siempre que rebasa los límites. Entonces si nos manejamos dentro de los límites con el derecho al trabajo y el derecho a la protesta, cada quien que quiera entrar a la empresa se le permite, no debe haber problema”.
“Ellos tienen su manera de resolver sus problemas”, señaló Edgar Rivero, técnico de planta, refiriéndose al proceder de Muralla Roja.
Intolerancia
El secretario general de Suprobaux, Antonio Rivas, admitió en conversación telefónica que ciertamente se han incrementado los niveles de intolerancia. Criticó que mientras él está en Caracas buscando resolver el pago de pasivos laborales con la firma de un punto de cuenta corporativo, en Guayana hay un sindicato “secuestrando” la empresa.
Aseguró que detrás de la protesta de Sutralúmina hay una agenda oculta para la que se está utilizando a los trabajadores. Rechazó las acciones de violencia e indicó que el sector construcción tiene años en el portón 2.
“Con ese secuestro no pueden esperar que vengan con rosas. El que actúa con violencia, genera violencia. Eso es bien lamentable y rechazamos esas acciones”.
Por su parte, el gerente general de operaciones, José Velásquez, garantizó el personal para mantener la operatividad de la planta.
Indignación y miedo
En el portón 1 los trabajadores activos dijeron sentirse indignados. “Esto ya se convirtió en algo político, porque ya vemos la realidad lo que pasó con ese compañero (José Luis Morocoima). Independientemente de dónde venga él. Si es blanco, rojo o verde, pero es un hecho que fue realidad. Entonces eso hay que repudiarlo”, comentó Armando Márquez.
No encuentra ningún tipo de justificación para lo que ocurrió. Gilberto Bravo, otro trabajador activo, reiteró el carácter pacífico de los trabajadores de Bauxilum. “Aquí no habemos gente violenta y no se justifica que hayan llegado esos carajos pistoleros y agredieran a ese señor del sindicato”.
“Yo pertenezco al control obrero y aquí todos estamos indignados. He apoyado la revolución y cuando hubo el golpe petrolero nos enfrentamos a Morocoima porque seguía los lineamientos de La Causa R y nos fuimos a Cantaura a pedir el gas para seguir laborando”, relató Luis Coro.
Aseguró que la estructura de la corrupción sigue intacta en la empresa. “Siguen llegando equipos con sobreprecio, sigue faltando la inversión. ¿El Fondo Chino? Fue un pañito de agua caliente. La planta requiere de más inversión. Estamos indignados por lo que ocurrió y por eso estamos al lado del sindicato, porque el sindicato lucha por los beneficios de los trabajadores. Entonces el control obrero es una cosa y los beneficios es otra”.
Dijo que era cierto que se han pagado ciertos beneficios, pero que no es suficiente. “Tampoco es bueno que compañeros salgan de sus puestos de trabajo y le dejen toda la carga a los compañeros que están en el área echándole pichón, mientras él anda paseando”, agregó refiriéndose al control obrero.
Pedro González, coordinador de Muralla Roja: “Esta planta, en el estado que está, no puede estar paralizada porque llegaría a la quiebra. Como sindicato responsable no vamos a aceptar que este portón lo agarren y paren la planta”.
Carmen Fajardo, Muralla Roja: “Estas empresas son de nosotros, y esta gente tiene 30 y 40 años con esta teta de las empresas básicas. ¿No pueden esperar un día? ¿No pueden esperar que el ministro y el Presidente tomen cartas en el asunto? Porque apenas el control obrero tiene unos meses”.
Armando Márquez (trabajador de CVG Bauxilum): “Nosotros somos pacíficos y se lo hemos demostrado al Gobierno. Aquellos que estén cuidando su parcelita, allá ellos”.
Luis Coro (22 años de servicio en Bauxilum): “El control obrero ha sido secuestrado por un grupo de oportunistas que se vistieron de rojo rojito para sacar préstamos y pedir comisiones por los préstamos, para pedir tiempo completo y cobrar por turno, para acomodarse en puestos de dirección y eso no es el control obrero”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario