19/6/11

EL QUIRÓFANO / La apariencia legal de la inmoral deuda contraída con China

Cuando China acudió al mercado secundario a negociar los títulos de la venta de petróleo venezolano a futuro, los potenciales compradores advirtieron esos papeles no fueron aprobado por la AN.



Abogados de Wall Street y de la bolsa de valores de Shangai, exigieron que la Asamblea Nacional de Venezuela sancionara la Ley Especial de Endeudamiento Complementario, para darle apariencia de legitimidad al inconstitucional, ilegal y delincuencial endeudamiento que contrajo en agosto del año pasado, el desgobierno de Chávez con el de su colega Hu Jintao.

Como se sabe, mientras el capital que nos entregan los chinos es en productos elaborados –y sobrefacturados- nominados en un 50% en yuanes, Venezuela pagará el capital e intereses con petróleo, subfacturado, a siete dólares el barril.

La mencionada ley de endeudamiento complementario, pretende darle legitimidad de manera, retroactiva, un endeudamiento nulo y lesivo a los intereses de Venezuela.

El irresponsable, inmoral, pero sobre todo, delincuencial endeudamiento público del desgobierno de Hugo Chávez, aprobado a principios de mes, plantea un problema de nulidad radical de los bonos y títulos emitidos y los que se emitan en el futuro, para documentarlo.Numerosos analistas denuncian que con la recién sancionada Ley Especial de Endeudamiento Complementario, se hipoteca el futuro de nuestros hijos y nietos. Pero este comentarista señala, que cuando Venezuela se desembarace de la cleptocracia chavista, se tendrán que activar todos los mecanismos jurídicos, políticos y de cabildeo internacional para desconocer unas obligaciones contaminadas por la colusión, el prevaricato y el fraude más obsceno.

SANTIFICACION DE LO INSANTIFICABLE

Transcurría el tercer trimestre de 2010, cuando se filtró a la opinión pública una información que en cualquier país medianamente decente ha debido causar la destitución e inmediato encarcelamiento del presidente de la República. Nos referimos al descomunal endeudamiento por 20 mil millones de dólares de Venezuela con la República Popular China.

La Constitución establece que toda operación de crédito público debe estar precedida por autorización, expresa, de la Asamblea Nacional. La AN, del anterior período estaba conformada en casi un 90% por parlamentarios peleles, incondicionales del desgobierno bolivariano. Pero no. Tan vergonzoso, tan vejatorio, tan ultrajante, tan lesivo para nuestro patrimonio público era el endeudamiento chino, que se prefirió ocultar sus detalles, en espera de un momento más propicio para pasarnos el gato por liebre.

La Ley Especial de Endeudamiento Complementario, sancionada a comienzos del presente mes por 9.386 millones de dólares (40.359 de bolívares fuertes) pretende concluir lo que ya se había comenzado con la inicial Ley Especial de Endeudamiento para 2011, por 12.139 millones de dólares (52.201 millones de bolívares fuertes). Es decir, conseguir una autorización parlamentaria, genérica, sin entrar en detalles, de 21.525 dólares, totales, que ¡casualidad! calza de manera casi perfecta con el monto del crédito público, inconstitucional, ilegal y delincuencial emprendido, en agosto de 2010, por el desgobierno forajido de Chávez, con el gobierno chino, no menos forajido.

A ese total o global de 21.525 millones de dólares, sin embargo, habrá que deducirle diez mil millones de bolívares (unos US $ 2.325 millones) para el pago reestructuración, refinanciamiento e intereses de deuda pública anterior así como gastos por la denominada unificación cambiaria. De manera que a los chinos les quedará un saldo acreedor sin legitimar de 2.000 millones de dólares, aproximadamente.

En cualquier descuido o paso de luna, los parlamentarios de la bancada oficialista les acomodan tal “repele”.Los lectores se servirán recordar que la irresponsable, criminal, la escandalosa deuda contraída por Chávez con China, aparte de su inconstitucionalidad e ilegalidad, era portadora de las siguientes llagas purulentas:

Venezuela pagaría el capital e intereses mediante venta de petróleo a futuro – diez años- a un precio vil, sustancialmente subfacturado (siete dólares el barril, cuando la presente cotización supera los 100 dólares).

Mitad del capital del “préstamo”, lo entregaran los chinos en dólares y mitad en yuan, moneda de ese país. No obstante, el pretendido préstamo chino no lo recibiremos en dinero contante y sonante, enterado en las arcas de nuestro Banco Central, sino en “productos elaborados” -y sobrefacturados, por supuesto- en el país asiático.

En una palabra, una ley del embudo bochornosa, en perjuicio de nuestro patrimonio público. Chinito, maaa…luco, ladlón (al igual que Chávez).

A los ingenieros, arquitectos y urbanistas venezolanos les resulta incomprensible que para solucionar, supuestamente, la crisis habitacional el desgobierno bolivariano recurra a profesionales chinos. Nuestros constructores y promotores inmobiliarios, a su vez, denuncian que en lugar de contratar a empresas del patio, la adjudicación para la construcción de las pretendidas viviendas, haya recaído, a dedo, sin licitación, en consorcios de ese país oriental. Les recomendamos que lean y relean el presente trabajo, para que sepan cómo se bate el cobre –y el “cobro” bolivariano- y se enteren por qué en los próximos años serán unos honorables desempleados.

El desgobierno de Chávez, cómplice y coautor de tal asalto contra nuestro patrimonio público, no va a acudir a ninguna instancia, nacional o internacional a denunciar los evidentes vicios del endeudamiento contraído con China, en 2010. Pero como los chinos han intentado negociar en los mercados secundarios de Wall Street y Shangai las obligaciones de Venezuela de petróleo a futuro, se encontraron con que los potenciales compradores cuestionaron la legalidad de los respectivos títulos. Nadie quiere comprar un pleito. Por eso era necesario el maquillaje de las dos leyes de endeudamiento antes mencionadas.

El temor de los posibles adquirentes de tales títulos era elemental: si Chávez es depuesto de la presidencia de la República, los venezolanos haremos valer tales lesiones al Fisco y, en buen derecho, nos podremos desligar de unas obligaciones espurias.

Si Chávez, por fraude o por coacción, logra reelegirse en 2012, es otra cosa. Nuestros hijos y nietos sí que habrán hipotecado su futuro, porque no vamos a tener más país y porque el desgobierno cipayo y entreguista, nos dejará morir de hambre, antes de deshonrar las deudas con sus compinches. Una derrota electoral de Chávez en 2012 dejará abierta la posibilidad cierta, de enjuiciarlo por las mencionadas operaciones de crédito público, al igual que a todos los parlamentarios y magistrados del TSJ que pretendan convalidarla.

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La “revolución” cumple las exigencias de la New York Stock Exchange

* Deuda cara y diputados baratosLa deuda venezolana cuesta alrededor del 16% anual, una de las más altas del mundo

La bien ganada fama de corrupto e incompetente del desgobierno de Hugo Chávez, se ha reflejado en el precio que tenemos que pagar al endeudarnos. Aquí no hay ideología que valga. Así como el dinero no tiene Patria, los prestamistas tampoco.

Si un determinado gobierno, capitalista o comunista, lleva sus cuentas ordenadas y tiene posibilidades ciertas de honrar sus compromisos, paga bajos intereses cuando se endeuda. Caso contrario, los intereses suben como la espuma.

Los papeles venezolanos, se cotizan a 1.162 puntos por encima de los bonos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los de Argentina, 556 puntos sobre estos últimos y los de Brasil, 180 más caros que dichos bonos. Nuestra deuda cuesta alrededor del 16% anual, una de las más altas del Mundo. Es la misma sobredosis de corrupción e ineptitud que nos condena a sufrir la tasa de inflación más elevada del Continente.

Los parlamentarios oficialistas, comenzando por el camarada Soto Rojas, echaron espuma revolucionaria por la boca cuando mediante el voto sobaquero aprobaron la supuestamente revolucionaria, Ley Orgánica de Endeudamiento Adicional. Todavía no saben que engordarán las arcas de los usureros internacionales y que se limitaron a seguir las exigencias de la New York Stock Exchange, los pobres./ NGH

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