La Verdad
Maracaibo - 07/06/2009 00:01 07
"Burro llamándole a conejo orejón", dice el refrán popular. Cuando los diputados de la Asamblea Nacional (AN) el pasado 28 de mayo acusaron al diario La Verdad de incitar al "magnicidio y al asesinato de parlamentarios a través de la apología del delito" parece que se les olvidó las veces en las que representantes del oficialismo han recurrido al lenguaje violento para amenazar, amedrentar y atacar a quienes disienten del proyecto de Gobierno del presidente Hugo Chávez.
Acaso no es el propio jefe de Estado el que en más de una vez ha admitido que sus activistas son "incontrolables". A una de las que reprende a cada rato es a la líder del partido UPV, Lina Ron, quien es de las que encabeza la lista de los provocadores del bando revolucionario. "Te hago un llamado de nuevo Lina, a la reflexión. Si Lina Ron no coge línea de Chávez ni línea revolucionaria, Lina no es una revolucionaria, no es. Ella podrá gritar mucho que es una gran revolucionaria, pero no lo es. Ojalá coja línea", expresó en febrero el primer mandatario.
Y es que los insultos y las instigaciones al odio han sido para Ron la principal carta de presentación en casi todas sus intervenciones. Con megáfono en mano, la dirigente vecinal ha instado una y otra vez a sus seguidores a imponerse ante cualquier expresión que pueda empañar la imagen del Gobierno y de Chávez, a quien suele comparar con el mismísimo Simón Bolívar.
"Lo declaramos junto con Globovisión, objetivo militar, así que asuman su barranco y asuman su peo con valentía", afirmó la dirigente en octubre del año pasado para referirse al director de Globovisión, Alberto Federico Ravell, a quien no ha parado de amenazar, incluso respaldándose junto al colectivo La Piedrita.
Lo de Lina Ron no es asunto nuevo. En marzo de 2008, la dirigente llamó al pueblo venezolano y a los militantes de su partido a "ponerse al frente" contra el Gobierno de Colombia para reaccionar en rechazo a la muerte del líder guerrillero, Raúl Reyes. "Presidente ordene. Ponemos a disposición dos mil hombres voluntarios que acompañarán a la Fuerza Armada Nacional en cualquier acción que sea necesaria. Ponemos a disposición nuestras vidas. La patria está en peligro".
Para entonces ningún diputado de la AN se pronunció para rechazar ni tildar como apología del delito unas declaraciones que abiertamente incitaban a la ofensiva del Gobierno venezolano contra el colombiano.
Sin pretextos
El diputado que ha llevado la bandera en las acusaciones contra las supuestas instigaciones a la agresión de parte de La Verdad, Mario Isea, también ha soltado su buena sarta de amenazas. Las más hostigadoras son las que mantiene contra el ex alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales.
En marzo de este año fue incisivo al afirmar: "Rosales va a ir preso a la cárcel de Sabaneta". En la mayoría de sus apariciones insiste: "Es un pillo, delincuente que usa el dinero del pueblo zuliano para mantenerse en el poder".
Como también lo insultó la periodista y dirigente del PSUV, Vanessa Davies, llamándolo "rata de albañal".
Lo suyo también lo ha hecho el ministro de Obras Públicas y Vivienda, Diosdado Cabello, quien es de los que conoce bien lo que es no morderse la lengua a la hora de amedrentar. Una de sus expresiones más censuradoras fue la que hizo mientras ejercía como gobernador del estado Miranda: "Si algo le sucede al presidente Chávez, aunque sea un solo rasguño, el pueblo irá a buscar a los golpistas. Iremos a buscarlos, casa por casa. Sabemos quiénes son, tenemos la lista con sus nombres".
De "proxeneta" tildó el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, al periodista Nelson Bocaranda, quien lo mencionó en una de sus columnas. “No habrá cloaca ni madriguera ni agujero en donde te vas a meter, porque te voy a buscar y ahí te voy a encontrar".
Los ataques contra los periodistas también han venido de parte de la diputada de la Asamblea Nacional, Iris Varela, que en el 2007 hizo público un agarrón con el comunicador Gustavo Azócar. Mientras Azócar dirigía su programa Esquina Caliente, la parlamentaria entró al set de televisión y lo destruyó, al tiempo que golpeaba al conductor. Varela explicó después que estaba "defendiendo su honor" porque Azócar en su libro, "se metía con mi hijo muerto".
Más recientemente fueron las declaraciones del viceministro del Ministerio para la Comunicación e Información, Mauricio Rodríguez, quien el pasado 13 de mayo aseguró que "en otros países a los dueños de los medios ya les habrían dado pena de muerte" si se comportaban como lo hacían en Venezuela. La polvoreada que levantó tal expresión llegó hasta el Presidente de la República, quien días después confirmó que los propietarios de las empresas informativas merecían "mandarlos a la silla eléctrica".
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