Al mal comportamiento económico se une la gran lacra del Gobierno chavista, reconocida por el propio Chávez, que es la corrupción. Esta se ha extendido como un pulpo por toda la sociedad e instituciones y le está restando legitimidad y credibilidad a un régimen que supuestamente nació para acabar con siglos de impunidad y latrocinio organizado desde el Estado. Una nueva clase social conformada al calor de las riquezas acarreadas por el petróleo y los beneficios obtenidos por pertenecer a la nomenclatura del nuevo régimen, se ha desarrollado prodigiosamente en los últimos años y se ha escindido claramente de la sociedad, tal como han denunciado numerosas fuentes independientes y medios alternativos a los del régimen. El propio Chávez ha reconocido repetidas veces que este auténtico tumor puede acabar con la auténtica esencia revolucionaria y ha llamado a combatir esta lacra.
EL PROBLEMA DE LA CRIMINALIDAD
Además, está el asunto de la criminalidad, que cada vez preocupa más a los venezolanos y que se ha convertido en uno de los principales problemas del país; robos y asesinatos a diario, secuestros sin resolver, una tasa de homicidios insoportable y un clima de inseguridad que se extiende a todos los estratos sociales y urbes, por no hablar de la ineficacia policial y la impunidad, han hecho de Venezuela uno de los países más peligrosos del mundo.
En cualquier comparación internacional Venezuela aparece entre los tres países más peligrosos del mundo. Lo increíble es que en los años ochenta la tasa de homicidios en Venezuela era de alrededor de 8 homicidios por cien mil habitantes, por debajo de 12, el nivel sobre el cual se considera que un país enfrenta un problema de violencia. Hoy, por obra y gracia de la revolución chavista, la tasa de homicidios es cuatro veces más y Caracas es la capital con más crímenes al año de toda América Latina y una de las más peligrosas del mundo.
Desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998, la tasa de criminalidad en el país aumentó 67 por ciento, ubicándose ahora en 52 homicidios 100.000. En Caracas, el número de homicidios es de 130 por cada 100 mil habitantes, según cifras oficiales, una cifra sensiblemente superior a las de otras ciudades del continente. Las cifras extraoficiales elevan aún más esa dantesca tasa de homicidios[3]
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