El Gobierno bolivariano apunta ahora al sector del medicamento. Y para empezar, amenaza a un gigante norteamericano.
Madrid- Ningún sector escapa al «reordenamiento» económico que está llevando a cabo el presidente venezolano, Hugo Chávez. Esta vez, según informó ayer el canal de televisión Globovisión, le ha tocado el turno a Pfizer, la multinacional farmacéutica estadounidense, que tiene dos factorías en Venezuela, aunque todo indica que puede estar agotando su tiempo en este país caribeño.
Fue el ministro de Comercio, Eduardo Samán, quien se encargó de avanzar la noticia el miércoles. Todo dependía, según dijo, de la reunión que ayer (en la madrugada de España) tenían previsto mantener otro ministro, el de Salud, Carlos Rotondaro, y representantes del laboratorio. Según Samán, en esa reunión se trataría de acordar la puesta en funcionamiento de la planta de Valencia, en el estado de Carabobo.
Al mismo tiempo, Samán advertía de que «si no hay resultados positivos vamos a proceder a la ocupación temporal de la empresa con el propósito de reactivar la planta y que se pongan a producir medicamentos». Luego, el ministro emitía la queja habitual, destinada al consumo popular interno: «¿Hasta cuándo vamos a estar importando medicamentos que fácilmente podríamos estar haciendo en el país?».
Días contados
Dicho eso, y con los antecedentes de otras recientes expropiaciones en la mano, Pfizer puede dar prácticamente por seguro que tiene los días contados en Venezuela, salvo que acepte las condiciones, previsiblemente leoninas, que pueda imponerle el Gobierno «bolivariano».
Según el ministro de Comercio, el objetivo de la «ocupación temporal» de las factorías de la multinacional norteamericana es aumentar la producción nacional de medicamentos y abaratar su precio. Para ello, el Gobierno chavista asegura que lo tiene todo pensado: los componentes de estos fármacos serán importados de Argentina, al mismo tiempo que se restringirán las compras de medicamentos en el exterior. El desabastecimiento farmacológico se cierne sobre Venezuela, según muchos expertos.
El responsable del Ejecutivo chavista añadió, para apoyar sus «advertencias», que la planta de Pfizer llevó a cabo en mayo un cierre que consideró injustificado: «No puede ser que estas empresas sigan recibiendo del Estado todas las divisas para importar y nos paguen con el cierre de una planta y generación de desempleo».
Por su parte, responsables de Pfizer informaron, según Globovisión, que están negociando la venta de esa planta y que uno de los potenciales compradores sería, precisamente, el Gobierno de Venezuela.
Laboratorio Pfizer comercializa en Venezuela un amplio abanico de medicinas para enfermedades cardiovasculares, infecciosas y desórdenes del sistema nervioso central. También cuenta con medicamentos para el tratamiento de la diabetes, enfermedades ginecouterinas, artritis, dolores agudos y menstruales, alergias y otros desórdenes.
3 Leyes «revolucionarias» para este año
1/ Comercio «Marxista»
«No se asusten cuando hable de marxismo», dijo el ministro de Comercio, Eduardo Samán, en julio, cuando anunció que este año se adoptará un paquete de leyes para recortar los beneficios «excesivos».
2/ Educación
La ley educativa que debate la Asamblea Nacional recorta el poder de los padres para elegir la educación de sus hijos que, según esta norma, deben ser educados para criticar a los medios de comunicación.
3/ Ley Laboral
Aunque todavía no se han dado a conocer muchos detalles, esta norma puede limitar la jornada diaria de trabajo a seis horas y, sobre todo, cambiar la regulación de los sindicatos, no siempre adictos al oficialismo.
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