23/10/09

El Monopolio de lo social

Común escuchar a los distintos actores políticos de Venezuela cuando atacan en sus declaraciones a los ciudadanos de pensamiento liberal, acusándolos de ser personas egoístas, mercantilistas y explotadoras del “Pueblo”; porque su único interés se basa en sus ganancias y que sus postulados sólo se plantean en el plano económico.

Estos pseudo políticos, demagógicos en sus palabras y deshonestos en sus acciones, han engañado a los ciudadanos durante los últimos 50 años, haciéndoles creer que el gobierno de corte socialista de izquierda, es el único que vela por los intereses de los más necesitados, mientras que aquellos defensores del liberalismo (para ponerlo más sencillo, los que creemos en la libertad no “de quién”, sino “para qué”), no tienen ningún interés en resolver los problemas que aquejan a los que actualmente representan la mayoría de los habitantes de nuestra nación.
A ellos les dirijo mis preguntas, ¿Cuándo señores compraron ustedes el monopolio de la conciencia social?; ¿Dónde adquirieron la franquicia de las políticas sociales?; ¿Quién los nombró paladines de la justicia, defensores del bien, de todo lo bueno y lo correcto?

La gran diferencia entre los ideales sociopolíticos que sustentan los manejos económicos de las naciones nunca ha sido en base a sus objetivos, ya que tanto el ideal socialista como el liberal proponen e impulsan el bienestar colectivo; lo que las distancia es el éxito que ha tenido el liberalismo en ser el único de los dos sistemas que en su aplicación, ha demostrado a través de la historia que ese ideal es posible.

Particularmente no es de extrañar que este ataque permanente a la otra visión de manejo gubernamental, sólo obedezca a una estrategia de desvío de atención hacia un sistema (el socialista), que les asegura a los gobernantes un mayor poder político al propugnar ese estado fuerte, paternalista y asistencialista. Este tipo de gobierno de alguna manera les conviene para seguir impulsando prácticas mercantilistas en beneficio de un grupo de sectores y en detrimento de otros, es decir el mantenimiento de las oligarquías que nunca cambian de guión sino de actores.

En Venezuela se está formando el ideal de libertad que propone la reducción de la acción del estado a favor del desarrollo del ser humano.

Al final los ciudadanos de una nación no quieren ser mendigos que se arrodillan ante un gobierno que les provee todo; son hombres y mujeres luchadoras que lo único que piden es que se les brinden las condiciones de seguridad, salud, educación, infraestructura, servicios públicos, entre otros; que le aseguren no una igualdad de destinos, sino una verdadera igualdad de oportunidades.

Tener conciencia social no significa ser “Socialista”, así como trabajar por el bien común, no convierte a nadie en “Comunista”. Son conceptos que a lo largo del tiempo, se han distorsionado con el único fin de presentarnos sólo una cara de la moneda, la que más le conviene a los ideólogos del poder, para mantener la política como el gran negocio y no como lo que debe ser: “Una actividad de servicio a los ciudadanos”.

Así como el socialismo plantea no sólo una “conciencia” social, sino también un manejo basado en una economía dirigida por un gobierno con cada vez mayor poder y control, que en vez de ocuparse de sus funciones básicas se dedica a realizar actividades que deben estar en manos de los ciudadanos (Vender arepas, administrar casinos, hoteles, fabricar pañales, hacer películas, etc); la Democracia Liberal propone no sólo un sistema económico con menor intervención del estado, sino unas políticas sociales coherentes cuyo objetivo es el de lograr la inclusión de todos en la dinámica productiva de la nación.

Sería bueno dejar a un lado los ataques y las descalificaciones y comencemos a plantear un debate político serio, para que los ciudadanos puedan decidir qué tipo de gobierno quieren para la Venezuela que está por venir; la democracia socialista de los últimos 51 años, o la posibilidad de hacer un cambio en la nación a través de la Democracia Liberal.


Leonardo Ramos

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