Por: Luis A. González Manrique

Si la oposición llega a caer en el insistente juego del presidente Hugo de ser serviles políticos con el posible "referéndum revocatorio" en las actuales circunstancias políticas del país, no sólo podría perder la oportunidad de quitarle espacios al "oficialismo" en las venideras elecciones parlamentarias del mes de septiembre de 2010, sino que se podría llegar hasta el punto de suspenderse un proceso que es vital para mostrar al mundo que es necesario rescatar el camino democrático de Venezuela.
Con esta constante repetición del discurso sobre otro posible "revocatorio" en contra de la continuidad de su mandato en Miraflores, sea en un Aló, Presidente o en cualquier otro escenario, en definitiva, lo que Chávez está buscando es crear la mayor "distracción política", quizás bien planificada por sus asesores, para que se caiga la oportunidad de un equilibrio parlamentario que se podría dar con una Asamblea Nacional multicolor, a partir del 2010.
No sólo es el hecho de lograrse la Asamblea Nacional multicolor, sino que de la representación opositora que llegue a ocupar curules, aunque no llegue a ser mayoría, se pueda construir el verdadero liderazgo que necesita la sociedad venezolana, en estos momentos de tantos "abismos revolucionarios" seguidos para salvar la verdadera democracia.
Entonces, viene la interrogante: ¿Chávez busca distraer con el revocatorio? Sólo los inocentes en la política, no entenderían que Hugo Chávez Frías pretende enredar el escenario político del presente 2010, creando motivos para un posible revocatorio, al tiempo que la mayoría de los venezolanos podrían desanimarse con la abstención. Por un lado, la abstención perjudicaría con este escenario del revocatorio, sólo recordando las todavía vigentes represiones que mantiene el "oficialismo chavista" contra los que firmaron para hacer la respectiva convocatoria constitucional o democrática.
Por otra parte, la distracción ocasionaría el objetivo preciso de la oposición venezolana, que es no darle motivo al CNE, organismo que pareciera obedecer las órdenes de Miraflores y el PSUV, para suspender las elecciones del 26 de septiembre.
Es preferible no tomar en cuenta el discurso del presidente Chávez sobre el "referéndum revocatorio".
Sin duda es el camino más sano y exitoso que puede tomar la oposición en las actuales circunstancias políticas.
En estos momentos, la oposición debe concentrarse en atraer a una gran cantidad de venezolanos que están descontentos por su participación frustrada en las filas chavistas. Así, la tan ansiada unidad opositora fortalecería su papel protagónico que todavía falta por consolidar en muchos aspectos. Es decir, dejar pasar el discurso de Chávez sobre el revocatorio en su contra, sin duda, es salvar un tiempo protagónico para la democracia.
¡Chávez se ponchará sólo, sin necesidad de referendo!
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